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miércoles, 20 de enero de 2021

XI



No tengo mucho tiempo, ya que el agua para acicalarme está calentándose y no tardará en hervir, tengo ya varios días de no bañarme, supongo que es parte de esta nueva normalidad pandémica. Vibra el celular y es mi hermana, pareciese que tuvo el tino de que en el momento en que me siento a escribir, marcó, ya devolveré la llamada al rato, mas no quiero perder la inspiración y he decidido que aprovecharé para narrar a esta bitácora lo que la carta del día me ofrezca. 
Hoy salió una carta que en su narración habla de que ella en su bosque, aquel desafortunado hombre que entre ya sea por despiste o por que ha perdido el camino, los arboles los arañarán, se arrastrarán en fango mordiendo polvo y raices, ella hará que los hombres griten con miedo, placer y abandono, los chillidos del orgasmo se escucharán en los pueblos vecinos. Una vez que estos hombres hayan salido del bosque sus ojos tendrán un brillo, una chispa de poder, la chispa de alguien que finalmente se ha entendido a si mismo. La moraleja de la carta: "Concentra tu energía, toma un tiempo si lo necesitas"

Así hoy en cierta manera laboralmente había perdido el rumbo, pareciera que vivo para ser nana de un equipo de desarrolladores y hoy precisamente viví la curiosa necesidad de entender un bug, resolverlo, concentrarme en codificar sin distracción alguna. No sé uds, pero personalmente siento una especie de orgasmo intelectual cuando atino a concentrarme en algo específico, donde no tenga que escuchar los berridos de otras personas, gimoteos que van desde el no puedo configurar hasta no entiendo. Claramente hoy me he entendido de nuevo y lo que siempre me ha llamado la atención es el silencio y la concentración para hacer algo, otrora era para demostrar teoremas, entender problemas, ya como desarrollador de software de manera análoga lo que me da una terrible tranquilidad neuronal, un placer inaudito es concentrarme en resolver problemas, escuchar música y evitar ese gimoteo no solo de mi equipo, sino de otros compañeros del trabajo. Así esa concentración evita que sufra el coco de todos los días: instagram, facebook, twitter, pornografía... la energía desperdigada en hacer mucho y a la vez nada, creo que esa concentración en algo único siempre lo he sabido, tan es así que por ello gusto de entrenar capoeira o doblar origami, leer un libro, esto último un hábito que he perdido, escuchar música antigua. 

Son terribles estos tiempos donde se exige al hombre estar en todo y en nada, estar ansioso viendo imagenes una tras otra sin análisis, sin reflexión. Me pregunto que tanto podré librar esa tendencia laboral y de la vida en sí.

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