Hace unas horas caminaba rumbo a la tienda por tortillas cuando me topé con esta instantánea.
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martes, 1 de octubre de 2024
El jornalero durmiente
lunes, 7 de noviembre de 2022
Disidencias y otros debrayes mañaneros
Es común que en la mañana salga y camine unas cuantos cuadras a la tienda a comprar alimentos, a veces no tanto por que falten los alimentos, sino por el ejercicio de salir y caminar aunque sea unos cientos de metros y respirar aire fresco. Desafortunadamente mi trabajo requiere muchas veces estar horas sentado frente a un monitor y con la diferencia de horarios esto se acentúa desde temprano, ya que mi jornada empieza a las seis y media de la mañana, por lo que ir a la tienda es el pretexto perfecto.
Y en ese caminar es cuando las ideas se activan, como saben nuestro cerebro genera sinapsis al caminar, y hoy en particular he estado rumiando un par.
Resentimiento y urbanismo
La ciudad de Tepic sufre de todo lo que sufren las grandes metrópolis de México, pero a menor escala, y lo más triste es que las mentes que podría innovar no siempre están excluidas de las decisiones, no lo digo por mi pareja quien estudio años diseño urbano y sustentabilidad, además de vivir en una de las cinco mejores ciudades del planeta, pero si influye escuchar sus ideas para hacer un juicio racional. Así donde el mercado nos permitió vivir es un lugar que va directo al mismo fracaso urbano que la ciudad ejemplo para los Nayaritas: Guadalajara. Así urbanamente se empieza el deterioro y la exclusión.
El primero por que el estado en su indolencia y clara colusión, los dueños del fraccionamiento u otros implicados son parte de las elites que controlan el estado, permite la construcción de nuevos fraccionamientos o cotos, sin el debido análisis de impacto en tráfico, agua y otras cosas que deberían ser clave en una ciudad moderna para mantener cierta calidad de vida, por lo que esta decae o se deteriora, generando ciudadanos apáticos y pesimistas. Imaginen la salud mental lidiando con tráfico todas las mañanas o con la falta de agua periódicamente, el abandono genera desapego y fragmente nuestra sociedad, el ejemplo más extremo es Guadalajara, no es casualidad los niveles de delincuencia, o el estado de México.
La segunda por que se hace una clara línea divisoria entre espacio público y privado generando polarización sobre el argumento de exclusividad y lujo. Así las calles públicas están abandonadas, mientras que las privadas no. Los cotos solo permiten autos como medio de locomoción excluyendo otros medios como la bici o los pies, así el auto se vuelve un símbolo de estatus y de comodidad, pues los que no tienen tal deben andar en aceras pequeñas o sin aceras, caminos sin árboles esquivando autos, lo mismo para las bicis y es así que solo los exitosos tienen derecho a la comodidad por que ellos se la promueven, reafirmando ideas Darwinianas sobre lo que es la sociedad. Poco a poco esa mierda de exclusión empieza a llenar el retrete hasta que un buen día se desborda y apesta por todos lados, es aquí donde mis queridos amigos de derecha deben de preguntarse qué fue lo que generó resentimiento y polarización.
jueves, 27 de octubre de 2022
El espacio deshabitado entre Puerto Vallarta y Mazatlán
Así se podía leer en uno de los titulares sobre el paso de cierto huracán hablando del poco impacto que tuvo el fenómeno meteorológico que afectó hace casi una semana el país. Ese espacio deshabitado con chozas caló los ánimos del pueblo de Nayarit y de inmediato usando la red de la arena política y odios eternamente pasajeros salieron a protestar contra esa manera centralista de despechar al estado de Nayarit. Si bien tienen razón en enojarse o molestarse, ya que de una revista como el Proceso se esperaría cierto cuidado en su redacción. Sobre eso no voy a tomar partido, sino sobre por qué alguien no sabría qué es Nayarit. Dirán es obvia su ignorancia, pero obviando el paso de noche de la primaria o secundaria, quizás se debe a que el estado de Nayarit no cuenta con buenos índices, ni mucho menos cuenta con una oferta intelectual o cultural que lo ponga en la boca del resto del país. Este estado está secuestrado por un grupo de familias que controlan todo y que no tienen ningún absoluto interés por mejorar la calidad de vida y la presencia del estado como un miembro clave de lo que conocemos como la república Mexicana.
Estas familias que acaparan el poder son incapaces de tener una capital con calles decentes y ordenadas, mucho menos una propuesta de transporte público. Todo en este estado está en venta y privatizado, pienso en el fraccionamiento donde vivo. Siento que no tengo representación alguna, simplemente soy un cliente que compró algo que el mercado ha decidido ser habitable, la falta de una acera decente peatonal no es algo que al mercado le interese y esto es por que la mayoría usan coches, tampoco estos tienen o tendrán mucha suerte, ya que la avenida de acceso en realidad es una calle de solo dos carriles. Ya no hablemos de los parques, hace mucho que Tepic claudicó en crear nuevos parques en las nuevas zonas residenciales, las calles literalmente parecen bombardeadas, baches, hoyos. En la parte céntrica de Tepic donde otrora hubieron sendos estadios, un buen día el gobernador o debería decir el virrey se le ocurrió quitarlos y dejar un adefesio de centro cultural de las artes, el cual dicho sea de paso está horrible, que parece totalmente abandonado. La universidad parece una maquila secuestrada por las peores prácticas sindicales y sirve como caja y trampolín político, mientras los decanos son evaluados por si llegan temprano o no, ¡carajo! estudiar un doctorado y regresar a promover y generar conocimiento no importa, importa si llegaste a las 9 de la mañana en punto.
Así puedo seguir enumerando una serie de vicios y caprichos encarnados por la oligarquía gobernante, que simplemente como chapulín salta de partido para seguir en el poder, siendo un claro ejemplo del fracaso de la democracia y la falta de representatividad. Quizás por eso nadie recuerda algo sobre Nayarit que sea trascendente, quizás como dijo Proceso, en ese espacio deshabitado no pasó nada.
