domingo, febrero 16, 2014

Días soleados y hogazas de pan.

Una de las bendiciones climáticas en estos lares del mundo es el llamado fenómeno Chinook, el cual consiste en masas de aire caliente que resultan en un aumento agradable de la temperatura, mientras que hace algunos días el frío alcanzaba los -30 C, el fin de semana comenzó con unos agradables 5 C, el cielo gris invernal es sustituido por un cielo azul y el sol brilla con una intensidad curiosa.



Curiosamente esos cielos invernales y la falta de cafeterias acequibles las he compensado con mi reciente adquisición: una cafetera italiana. No es que tenga algo en contra de la prensa francesa, pero personalmente prefiero la intensidad y el olor de un café de una italiana. Sin duda con un poco de helado de Vainilla le añade encanto.



Hace un par de horas, bajando del autobus y caminando rumbo a mi cueva, digo el departamento que rento, un par de Canadienses, uno no recuerdo bien y el otro con una barba güerilla vistiendo sólo una camiseta. En estos lares se observan a los locales muy cabrones vistiendo simplemente una camiseta y la temperatura a cero grados. Este último en lugar de vestir su sueter, lo usaba para cubrir el contenido de unas cajas de plástico: hogazas de pan recién horneado. Para mi sorpresa, me preguntaron si deseaba un pan y dada la insistencia acepte dos buenas hogazas de pan, por un momento mi desconfianza chilanga me hizo pensar que quizas eran panes envenenados o con algo, pues ¿Quién chingaos te regala pan a alguien que no conoces a las 9 de la noche? Aprovecho este cúmulo de letras para agradecerle su gentileza, pues la neta tenía mucho de no probar un pan tan delicioso, me confiezo estúpido, pues ni siquiera le pedí su tarjeta o teléfono para comprarle en un futuro más hogazas de pan, me pregunto si así como se ha puesto de moda, no se donde chingaos, el café regalado se pondrá de moda la hogaza de pan horneada en casa regalada.

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