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sábado, 10 de noviembre de 2012
Solo
...
Cuando crezca más y más, me pasarán cosas diferentes, muchas veces me hundiré hasta el fondo. Muchas veces sufriré. Muchas reapareceré. No habrá derrota. No dejaré de luchar.
...
Solo o sólo, qué acaso mi sonrisa es lejana como esa estrella, si pretendes que te caliente, seguro su cercanía puede quemarte. Yo creo que tus ojos carbón no es que me calienten, sino encienden mi corazón.
viernes, 9 de noviembre de 2012
Kitchen of Banana Yoshimoto
Roberto wanted to buy some Mexican history books and to satisfy his curiosity about others books, so i went to the Fondo de Cultura library with him and his sister Gabriela. Several weeks ago i was hearing at the radio the narrative of Banana Yoshimoto book. The name's book was Kitchen. it made me curious hear about the live in a kitchen and the reflections, that the author had in a place like the kitchen. So, when i was in the book store, i sought the book and i find it, but i didn´t have enought money, and Gabriela wanted to go to an other library, so i accompanied her, meanwhile Robert stayed in the book store reading other books. When we returned to pick Roberto, which was my surprise: Roberto bought Kitchen and gave it to me as a present.
Kitchen was the book that i read when i went to Calgary downtown in the metro, also i read a lot of pages when i was in Calgary university at the library, it is curious that the book was my companion at kilometers from home.
Today i finished the lecture of Kitchen, it was really weird, becouse the characters; but a curious history of love and personal reflections of Mikage Sakurai, arguably the principal character, Eriko, some transgender mother, and Yuichi, the son of Eriko.
I have recorded in my mind the words: We think that we have several ways in our lives, the ilusion of to have, but the fact is that we are marked in some particular way. Perhaps it is true, i don´t know. Perhaps like Sakurai i have to jump to the roof looking for Yuichi. Nevermind, the place that i finished the book was in the second alley of Castorena. Castorena is the principal street, where the trafic and the noise are terrible, but in that alley suddenly a Tudor house style emerges, the green trees sprout and the calm take place. When my father comes to my work and he is angry and couses a mess. I pretend to get out of my work, drive my car to the alley and park it in the alley. I lean and enjoy the shine and the shadows that trees produce, calm comes and sometimes i read.
--O--
This was my first post in English, like Mikage, i want other roads in my life, so one of the first things is to improve my English abilities. One way, like that happened to me when i was hearing at the radio, is read some quotes in English and Spanish. A link to some interesant analisys in English, click here.
Kitchen was the book that i read when i went to Calgary downtown in the metro, also i read a lot of pages when i was in Calgary university at the library, it is curious that the book was my companion at kilometers from home.
Today i finished the lecture of Kitchen, it was really weird, becouse the characters; but a curious history of love and personal reflections of Mikage Sakurai, arguably the principal character, Eriko, some transgender mother, and Yuichi, the son of Eriko.
I have recorded in my mind the words: We think that we have several ways in our lives, the ilusion of to have, but the fact is that we are marked in some particular way. Perhaps it is true, i don´t know. Perhaps like Sakurai i have to jump to the roof looking for Yuichi. Nevermind, the place that i finished the book was in the second alley of Castorena. Castorena is the principal street, where the trafic and the noise are terrible, but in that alley suddenly a Tudor house style emerges, the green trees sprout and the calm take place. When my father comes to my work and he is angry and couses a mess. I pretend to get out of my work, drive my car to the alley and park it in the alley. I lean and enjoy the shine and the shadows that trees produce, calm comes and sometimes i read.
--O--
This was my first post in English, like Mikage, i want other roads in my life, so one of the first things is to improve my English abilities. One way, like that happened to me when i was hearing at the radio, is read some quotes in English and Spanish. A link to some interesant analisys in English, click here.
martes, 6 de noviembre de 2012
12 anos después
Siento mis dientes tocando los labios y mis encías libres de todo fierro. Hace casi 4500 días recuerdo que llegué a mi casa con un terrible dolor de muela, mi padre me dijo que conocía a un dentista y fuimos de emergencia a las 21 horas. El dentista usaba un zapato con más suela que otro, supongo algún detalle, era joven, aunque como yo era joven pensaba que él era grande. Me pasó al diván, comenzó a revisarme y después de una pequeña anestesia, empezó a taladrarme el diente. A su juicio el diente necesitaría una endodoncia y nos veríamos la próxima vez para usar esos palillos y sacar el nervio del diente. Aprovechó para hacer énfasis en mis dientes torcidos y en las bondades de su financiamiento para a cómodas mensualidades enderezarlos.
Yo con los dientes derechos como la mayoría - pensé. En ese entonces nunca se me hubiera ocurrido y emocionado me comprometí a esa carga, sin embargo en ese entonces las vacas flacas eran una constante en la economía familiar, así que no pude completar para las mensualidades y detuve el tratamiento unos meses después. El dentista me dijo que cómo era posible que no pudiera trabajar y pagarme mi tratamiento. Y no es que no pudiera, pero la mayoría de los trabajos de medio tiempo no eran compatibles con lo pesado que era estudiar matemáticas, además pagaban una bicoca. Así que lo más sencillo fue dejar el tratamiento, el dentista me retiró los alambres y las ligas, mas no los bráquets. Así duré varios años, incluso cuando las vacas flacas engordaron ligeramente y trabajaba como becario en la universidad donde estudiaba, en parte por desidia, en parte por que mi tía abuela había sufrido bajo las garras de un dentista que le quitó todos los dientes cuando era niña y la dejó con dentadura postiza.
No fue casi un año después de trabajar en Infiernix, cuando volví a visitar a Leopoldo López, el dentista, y le expresé mi deseo de retomar el tratamiento. Me volvió a colocar los braquets que se habían caido, incluso unos meses después me arregló un diente frontal que estaba partido. No sin llegar a dejar de ir algunos meses por pretextos como el tráfico, una reunión, el trabajo: desidia finalmente. No obstante llega un momento en el cual uno se harta de dejar las cosas para después y finalmente logré cierta constancia en visitar al dentista para que me apretara los dientes y los fuera enderezando.
Ayer con cierta alegría me acosté en el diván y usando una pinza especial uno a uno los braquets fueron retirados. Siento mi boca extraña, pues los fierros se habían vuelto una constante. Quizás los fierros fueron las barras de acero de alguna prisión que fue medio para hacerme de otra prisión.
Hace casi 24 horas que me liberé del yugo de la ortodoncia y terminé con la desidia de 12 años. ¿Será acaso la sonrisa el reflejo de los cabellos de Apolo mostrándome otros colores?
Yo con los dientes derechos como la mayoría - pensé. En ese entonces nunca se me hubiera ocurrido y emocionado me comprometí a esa carga, sin embargo en ese entonces las vacas flacas eran una constante en la economía familiar, así que no pude completar para las mensualidades y detuve el tratamiento unos meses después. El dentista me dijo que cómo era posible que no pudiera trabajar y pagarme mi tratamiento. Y no es que no pudiera, pero la mayoría de los trabajos de medio tiempo no eran compatibles con lo pesado que era estudiar matemáticas, además pagaban una bicoca. Así que lo más sencillo fue dejar el tratamiento, el dentista me retiró los alambres y las ligas, mas no los bráquets. Así duré varios años, incluso cuando las vacas flacas engordaron ligeramente y trabajaba como becario en la universidad donde estudiaba, en parte por desidia, en parte por que mi tía abuela había sufrido bajo las garras de un dentista que le quitó todos los dientes cuando era niña y la dejó con dentadura postiza.
No fue casi un año después de trabajar en Infiernix, cuando volví a visitar a Leopoldo López, el dentista, y le expresé mi deseo de retomar el tratamiento. Me volvió a colocar los braquets que se habían caido, incluso unos meses después me arregló un diente frontal que estaba partido. No sin llegar a dejar de ir algunos meses por pretextos como el tráfico, una reunión, el trabajo: desidia finalmente. No obstante llega un momento en el cual uno se harta de dejar las cosas para después y finalmente logré cierta constancia en visitar al dentista para que me apretara los dientes y los fuera enderezando.
Ayer con cierta alegría me acosté en el diván y usando una pinza especial uno a uno los braquets fueron retirados. Siento mi boca extraña, pues los fierros se habían vuelto una constante. Quizás los fierros fueron las barras de acero de alguna prisión que fue medio para hacerme de otra prisión.
Hace casi 24 horas que me liberé del yugo de la ortodoncia y terminé con la desidia de 12 años. ¿Será acaso la sonrisa el reflejo de los cabellos de Apolo mostrándome otros colores?
miércoles, 31 de octubre de 2012
Hace una semana y unas horas
Recordaba que una de las cosas que disfruto es escuchar regresando del trabajo el programa de la otra versión transmitido en opus94.5 fm en el D.F.
Y una de las obras que estaban analizando era precisamente una de Boccherini, la sonata casa del diavolo. Quienes me conozcan saben que uno de mis discos favoritos es en el que se ejecutan para dos clavecines y es Boccherini precisamente el autor de tal. Ahora a dormir por que el cansancio agüita.
Y una de las obras que estaban analizando era precisamente una de Boccherini, la sonata casa del diavolo. Quienes me conozcan saben que uno de mis discos favoritos es en el que se ejecutan para dos clavecines y es Boccherini precisamente el autor de tal. Ahora a dormir por que el cansancio agüita.
martes, 30 de octubre de 2012
Reflexiones en el coche
Después de haber pisado otro mundo se ha agudizado mi cuestionamiento de la existencia laboral que llevo. Me repica en la mente las palabras de Cibeles diciéndome que renunciara y me consiguiera otro empleo, sin embargo el miedo a la pobreza, la desidia y otras circunstancias que se dieron el año pasado me hicieron conservar el empleo que me permitió, entre otras cosas, haber pisado otro mundo.
Cada que pienso en un cambio, el corazón se me agita, pero qué demonios... para casi todo hay solución o aproximación a la solución.
Cada que pienso en un cambio, el corazón se me agita, pero qué demonios... para casi todo hay solución o aproximación a la solución.
viernes, 12 de octubre de 2012
Cuarto día en Calgary
El día fluyó entre la darme el rol por la universidad de Calgary e ir a pasear desde la universidad al centro de la ciudad, usando bicis como medio de locomoción. Incluso tuve la oportunidad de posar en el puente construido por Calatrava y ver al primer artista callejero en la ciudad.
jueves, 11 de octubre de 2012
Third day in Calgary
I know that my mother language is spanish, but i want to improve my english writing. The morning was cold, i didn't notice, becouse i sleep in a confortable apartment with heating. I realized when i looked through the living room's window. It was the first time in my life that i saw in my life the white carpet over the trees and the fields. It was really amazing and, like a child, i got out, suddenly i felt knives over my skin, what a silly, i came from a warmer country so it's common to dress only undershirt and a short, immediatly i went inside, i wore a jacket and i got out anew. I wanted to go to the yard and made angels patterns over the snow, but the cold convinced me otherwise. I didn't shower. I quickly ate some pumpernikel bread with greek yogurt, something that i haven't got in Mexico, and a milk glass and went outside with Roberto to the Calgary University, walking of course. Something that got my attention was the bluejays, i got a wonderfull photo of them. Roberto has a lovely neighbor, Leslie loves the squirrels so she put some nuts on a dish in the backside of the apartment, but not only the squirrels love the nuts also the bluejays and some crows with black and white plumage.
miércoles, 10 de octubre de 2012
Segundo día en Calgary
Después de dormir en el departamento de juguete de Iván, lo de juguete es por que en realidad por las condiciones climatológicas las casas necesitan conservar el calor, entonces son de materiales aislantes como tablaroca y madera. También una cuestión que noté fue que todas las habitaciones tienen calefacción y no usan gas para cocinar, sino energía eléctrica. Me asomé por la ventana y me sentí con mucho espacio y tranquilidad, pues a comparación de donde vivo, aquí la constante son árboles y más árboles, casi no hay tráfico, ni ruido. Me metí de nuevo a la cama de huésped a cuchichear en la internet y darme uno que otro taco de ojo, cuando tocan a la puerta, no contesté y volvieron a tocar. De pronto la puerta se abrió de par en par y entró el casero y amigo de Iván. Afortunadamente no me había clavado en los tacos de ojo, sino las consecuencias hubiesen sido no muy agradables. El casero, cuyo nombre es Roy, es un cabrón norteño de Coahuila que estudió abogacía en su natal estado y una maestría en Calgary, posteriormente encontró el amor, tuvo hijos y se naturalizó Canadiense.
-Perdón, es que Roberto me preguntó que si andabas por aquí- dijo el casero. Me levanté de la cama, lo saludé y le dije que fluyera, luego le pregunté sobre que cosas me recomendaba hechar un ojo cerca de la casa. Me dijo que caminara hacia el Bow river y que ahí había muchos parques. Luego me dijo que si le daba el alcance a Roberto en el Starbucks del Market Mall. Me vestí en chinga para aprovechar la caminata para tomar algunas fotos, sabiendo que haría frío me puse sueter, chamarra y bufanda, bajé del apartamento y me despedí del Roy.
Caminé un rato en dirección hacia el río Bow atravesando por la calles llenas de árboles y comencé a sentir un viento frío que empezó a calarme las manos y el rostro. El cielo empezó a nublarse más y empezó como a chispear, yo estaba sorprendido por la cantidad de árboles y casas pequeñas que había por doquier. Una traza muy ordenada, llegué al río y al "pequeño" parque que enmarca su rivera. Una de mis primeras sorpresas pensando en mi ciudad es que el río no olía mal y no había nada de basura en él, el agua era cristalina. Me quedé sorprendido, pues hasta ese momento había pensado que era una constante humana el ensuciar los ríos, al menos en las ciudades. Seguí caminando con dirección al Market mall, no sin antes medio perderme y afortunadamente mi inglés fue suficiente para preguntarle a una señora de origen asiático sobre que calle debería de tomar para el Market mall. Otra cuestión que también me sorprendió al grado de asustarme un poco fue el respeto que tienen los conductores Calgarienses hacia el peatón. A grados que con solo acercarse uno a la esquina los coches se detienen. Lúdico en parte algunas veces finté a los conductores y el resultado fue que se detuvieron inequivocamente. Y no sólo es el respeto de los conductores, sino también de los ciclistas y de los peatones en si. Nadie se cruzaba a mitad de calle o estando el alto. -¿Es esto primer mundo?- pensé.
Volví a preguntar a otro señor sobre el famoso Market mall y me mencionó que estaba a unas cuantas cuadras, llegué al Starbucks y pedí un café con jarabe de Calabaza, otra cuestión interesante fue que la mesera o empleada, no se desvivió por preguntarme como estaba, ni mi nombre, simplemente me sirvió el café y un buen día meramente. -Respeto por uno y por los demás- me repiquetéa en la mente, ahora que plasmo los bits en texto.
Me conecté a internet y envié mensaje a Iván, desde la laptop que me prestó Alejandro, pues la mía valió queso. Desafortunadamente no llevé celular en todo el viaje, pero en absoluto eso fue un impedimento. Un rato después llegó Iván acompañado de su amigo Quoc. Estuvimos platicando, Quoc practicó su castellano. El mencionado amigo es de origen Vietnamí, vivió un tiempo en España y parece ser que se enamoró de tal país, pues perfeccionó castellano y si los dineros de Alberta fluyen, vivirá y pondrá un negocio en Sevilla. El clima se volvió más frío y el cielo más gris. Afortunadamente Quoc contaba con una camioneta con calefacción, así que nos pudimos mover hasta un restaurante de comida Vietnamí. Las tortillas de arroz u hojas de arroz rodearon lechugas, fideos, carne y chistorra, la plática fluyó entre otras cuestiones sobre Vietnam, el parecido que según Quoc tienen los Vietnamís con los Mexicanos. La frialdad Canadiense, etcétera. Ya una vez terminados los alimentos, Quoc nos dió aventón a mi y a Roberto a la casa de otros amigos mexicanos: Ana y Arturo. Comenzó a caer un poco de nieve. -¡Demontres! ¡Qué no es Otoño!- dije. Subimos a su departamento y otra cuestión que al parecer es muy difundida entre los canadienses es quitarse los zapatos adentro de las casas, quizás sea por la inmigración oriental. La plática chilanga fluyó y también el acomplejamiento, pues yo les conté como un día antes había sufrido bajo las garras de los agentes de inmigración y unas semanas antes sobre el ojo del gran hermano para la visa Canadiense. Arturo infló su pecho y expresó como si fuese un castigo merecido el que nos pidiesen visa, pues nosotros aprovechados Mexicanos abusamos de la hospitalidad Canadiense. ¿Cómo si no bastase el escándalo de muchas empresas Canadienses mineras en la menera en que tratan a los obreros y muchos símbolos Mexicanos como Wirikuta? ¡Uy! Pobres Canadienses nos aprovechamos tanto, por favor impónganos la visa y dejemos libres los aranceles para sus productos según el TLC. Un poco molesto por que un Mexicano avalara ese trato de ciudadano de segunda, preferí cambiar el tema. Y hablé sobre el frío clima de Calgary, como gesto amistoso Ana me prestó unos guantes de Arturo, nos despedimos y quedamos en vernos para beber unos tragos amables o hacer algo.
martes, 9 de octubre de 2012
El primer día en Calgary
Tras haber esperado algunas semanas el anuncio de que la visa había sido emitida, por fin me vi en el aeropuerto internacional Benito Juárez acompañado por mi madre esperando el vuelo que me llevaría algunos miles de kilómetros de la ciudad que me vió nacer. Como siempre el asombro por la tecnología y la ciencia que es capaz de elevarnos varios kilometros de altura, donde reinan temperaturas poco gratas para la existencia humana. La emoción conforme fui abandonando los estados unidos y el paisaje se tornó más verde me embargo. Aterricé en el aeropuerto de Vancouver, diría que todo parecía hojuelas sobre miel. El lugar contaba con un acuario muy interesante. Incluso, ilusamente, pensé que tendría tiempo para tomar fotos. Caminé como oveja rumbo al redil de los migrantes, hasta que me topé con una señora morena, fornida, de pelo ensortijado atado a una coleta y en un inglés muy ráṕido me preguntó cual era mi motivo de visita, cuanto tiempo estaría, a quien visitaba. Preguntas que en su momento se me hicieron poco corteses, pues por algo ya había hecho todos los mentados trámites que sentí invadían mi privacidad para obtener la visa.
Rayoneó mi hoja de visitante y me dijo que prosiguiera con mi camino. Contento, pensando que sería el mayor altercado, seguí caminando hasta que me topé con otro oficial negro bastante grande me pidió mi hoja y me desvió por una puerta. Los colores alegres de la terminal fueron apagándose hasta llegar a una estancia bastante grande donde había varios orientales formados y uno que otro ciudadano que por su aspecto parecían como de europa del este. Varios funcionarios malencarados con finta de policias iban llamando uno a uno y hendían heridas en las panzas de las maletas y cercenaban su interior como si fuesen vísceras, mientras sus dueños agonizaban entre gritos el suplicio de explicar hasta el mínimo detalle.
En ese momento fue cuando me sentí ciudadano de segunda. El ambiente se tensó más cuando una oriental se enojó, pues uno de los agentes preguntaba balanceando sus bragas sobre que era eso.
Creo que aquí y en China unas bragas son unas bragas, - pensé.
Finalmente me tocó pasar con un agente migratorio pelón, tendría finta como de Italiano, entre flaco y fornido. Intenté portarme lo más acertivamente, sonreí y haciendo esfuerzo por entender su inglés rápido le hice incapié en que hablase un poco más lento. También le expliqué que estaba nervioso por que no estaba acostumbrado a la manera en como trataban a los visitantes. El simpático agente me preguntó que si nunca había visitado Estados Unidos, acto seguido me entregó, mi maleta, no sin antes haber tomado unas muestras, supongo buscando cocaina o pólvora, de mi maleta y de mis manos. Tras haberle dicho la causa de mi nerviosismo el agente adoptó una actitud menos seria, incluso me dió la bienvenida a Canadá cuando me encaminé a la sala de abordaje.
El episodio de invasión de privacidad hizo que me agüitara o me enojase un poco, finalmente tras un rato de cabilación en la sala de espera fluí de nuevo. Algo que me sorprendió mucho, mientras esperaba el vuelo a Calgary, fue la multietnicidad al menos que noté en Vancouver. Gente de todos lares: orientales, indúes, musulmanes, gringos, ingleses, latinoamericanos.
Una vez que el avión aterrizó en Calgary me sorprendió ver lo poco poblado que se veía, el paisaje típico como de pradera, con unos árboles como si a proposito hubiesen sido plantados para satisfacer el gusto de algún fanático de maquetas. El ánimo subió cuando por fin recogí mi maqueta y me sorprendió lo bien cuidado del aeropuerto, como si fuese de juguete. Finalmente me encontré con Roberto no sin antes ser recibido por una alegre Vaquera Canadiense, ya de edad, pero no por ello de espíritu envejecido. Recuerdo sus palabras Come on!!! Welcome to Calgary!!! Have fun!!! Una sonrisa y la amable señora vistiendo sombrero blanco de vaquero y chaqueta roja se despidió.
miércoles, 3 de octubre de 2012
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