Ni siquiera recuerdo cuando fue que compré este libro, me queda claro que seguro lo hice en el Péndulo y seguro fue antes de la pandemia. Lo que si recuerdo fue lo que me inspiró a hacerlo, forzando a mis neuronas para plasmarlo en letras digitales, sucedió que fue en alguna clase del Mestre Cigano que llegó Hech, un capoeirista actor y librero de pulgas con atisbos rojillos, todo un personaje. Como decía llego el hecho a mano trayendo varios libros y uno de ellos era un libro escrito por Marcelino Cereijido con un titulo muy peculiar: "Hacia una teoría general sobre los hijos de puta". Así en ese entonces me quede estupefacto por el título. Imagino que algunos meses o años después yendo al péndulo de la zona rosa lo vi y lo compré, debo de confesar que otros libros hicieron las suyas en mi atención, pero pues en alguna visita el año pasado a casa de mi mamá, seguro lo vi ahí esperando a ser leído y dejando alguno que terminé lo tomé. La sorpresa fue que es un libro que en el devanéo de buscar una teoría por que existen los hideputas recorre la evolución, la organización celular, los experimentos psicológicos, la historia de la humanidad para tratar de dar con una teoría de una manera amena y fluida. Lástima que el autor lo escribió antes del boom de las IAs y las redes sociales, por que las muy hideputas han atrasado mi hábito de lectura y pues algo tan fluído me tomó meses terminarlo.
No fue hasta que en una de las visitas al centro para recoger unos lentes nuevos, ya que los anteriores en un atisbo de flojera en la cama los terminé aplastando y rompiendo. Así me aventuré a comprar lentes en Tepic, en el centro, que muy a diferencia de la calle de Madero en CDMX la oferta es menor y los modelos también, además del inexistente glamour que pudieran tener ciertas ópticas. No obstante encontré un lugar curiosamente llamado "ópticas Tepic" donde me entregaban mis lentes de un día para otro y no hincaban el colmillo de lo lindo. Qué hideputa la señora que me quería cobrar 10,000 pesos por unas micas, además de tardar en entregar una semana. En fin en una de las calles del centro hay una cafetería que también vende libros y tiene juegos de mesa para disfrutar en sitio, obvio en la pequeñez y proporción de esta ciudad que con trabajos tiene librerías, pero que no deja de ser un oasis para la lectura. Sabiendo que ya no me daría tiempo para ir a entrenar funcional, me senté tendido a leer la última parte del libro, del cual comparto algunas de las páginas cuya teoría o argumento se me hace interesante en lo que respecta a la madre tierra.
El hideputismo en el rancho felizAprovechando la temática quiero contar algunas experiencias mala leche que me acaecieron en las primeras semanas de Marzo en la tierra del hijo de Dios que está en el cielo y en el sol. En particular en el lugar de las piedras macizas. En algunas entradas posteriores.
Por cierto comparto una página más del ensayo del Dr. Marcelino como un atisbo a la ingenuidad, no todo es competencia e hideputez, también hay cabida para la cooperación y la simbiosis.





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