Respecto a mi pareciera que cada vez estoy más a la merced de hipocondrias, el miércoles tuve como nauseas por que mi olfato estaba muy agudo y la comida me olía a echado a perder, luego medio me he malviajado por una herida que tengo en el tobillo y que convergió a hacerse una especie de llaga, luego tras comer betabeles y no beber mucha agua la palabra hematuria me estuvo torturando un par de días, ayer sábada estaba muy relajado y pensé que la tranquilidad neuronal había fluído, pero no hoy domingo a la hora de comer, me sentí como con el estómago revuelto y el pensamiento de como nausea volvió a fluir y con ese pensamiento una sensación de comezón terrible por los piquetes de unos moscos en la playa ayer.
Y es que mi mente se ha vuelto muy como hipervigilante, como si se hubiera agotado el valemadrismo de cuando uno tiene 30 años, un valemadrismo que no vuelve y que me genera una ansiedad curiosa. Quizás en buena parte es la falta de un proyecto claro en mis 40s, un proyecto que sienta estoy devolviendo algo a la sociedad, a la falta de hijos, tengo varias ideas, pero no encuentro como cristalizarlas. Una idea es compartir lo que he aprendido por casi 20 años de capoeira o más personas acá en Tepic, la otra es enseñar minuet y que la agente aprecie la danza barroca y se divierta.
Mientras escribo, escucho a Elisabeth Jacquet de la Guerre y su manera de tocar el clavecín me recuerda a Couperin. Ese desdoblamiento musical un tanto adornado.
Méndigo miedo a que algo va a pasar o tiene que pasar, me cagas, me molestas y aún así ahí estás torturando sin sentido racional.
La música que estaba escuchando:
Ustedes entienden esa madurez, según psicologo chatgpt, mental en la que uno se vuelve más consciente de la fatuo o mejor dicho de lo vulnerable que puede ser la vida y por ende uno anda más precavido.


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