Hace un par de días retomé la idea de hacer funcional y terminar con squash y usualmente por los horarios hay veces que hago uso de didi como plataforma de taxi. En esta ocasión me tocó un buen hombre, yo creo en sus 40, y pese a que hablaba muy regional, pude entenderle. El señor me platicaba que le sorprendía que hubiera ahora fraccionamientos donde otrora había cañaverales y pantanos, él, comentaba, vivía en el poblado de a lado y de niño, recordaba, trabajaba en las ladrilleras que había, y hay pero más lejos, en camino al pantanal, así la conversación se entambló, pero esta tomo otro matiz, cuando manejando le tocó tener que atender una videollamada grupal de al parecer sus hermanos o familiares y pese a decir que venía manejando y colgar, volvió a ser llamado a lo cual se resignó.
Yo me distraje con el celular para dar cierta privacidad, pero imagino que el chofer, pensó lo contrario o a la mejor, como más adelante corroboraría, tenía ganas de soltarse o expresarse. Así fue que me enteré de que su hermano estaba grave en un hospital en Guadalajara debido a que hizo un esfuerzo que abrió viejas heridas o úlceras que tenía en el esófago producto de beber alcohol de manera exagerada. Nunca hubiera imaginado que darle duro a la cerveza o a los licores podría ocasionar tal estrago.
Luego como haciendo memoría el señor platicó sobre el 10 de mayo en época del Covid y como su jefe, él en ese entonces trabajaba como herrero, no le dió chance de ver a su madre y al final del día terminó bebiendo y dejando la visita a su madre para otro día, su madre emocionada, imagino, por el día de las jefecitas y siendo de codo alegre se puso una buena beberecua, pese a tener cirrosis, que la mando a dormir para siempre. Otro estrago que me entero de que al padecer cirrosis el hígado pierde la capacidad para eliminar las toxinas del alcohol y estas terminan afectando el cerebro. El señor platicaba que su hermana al día siguiente le llamó para decirle que su mamá no despertaba y estaba roncando, el fue a ver a su madre y le picaron los codos, pero no despertaba, seguía profundamente dormida y roncando, llegaron más hermanos y terminaron llevándola al hospital, solo para enterarse que había entrado en coma por haber bebido. Ahí fue que el señor me platicó que muchas veces su madre se iba a vender tamales borracha. Y de sus hijos, uno de ellos salió igual de bebedor que ella al grado que juntos se ponían buenas borracheras, ese hijo era su hermano que ahora convalecía en el hospital.
Las calles se sucedían una tras otra y mi destino estaba próximo, se estacionó para dejarme y me mostró el video de su hermano, en mi mente me lo imaginaba reposando en una cama de hospital, pero no me lo imaginaba como el video mostraba, conectado con catéteres, respirador. La llamada era para decidir si esperaban a que mejorara con la consecuente hemorragía y requeridas transfusiones o lo operaban de emergencia con el riesgo de no resistir la mano del cirujano. Tras el video y tras decirme que de morro ya había librado la muerte tras un accidente en moto, que lo dejó un mes en coma, no me quedó más que darle ánimos, le vi el rostro, yo creo a la mejor era un poquito más joven o de mi edad, pero el cansancio de una vida ajetreada le envejecía más por los golpes de la vida que por los años en este planeta, en algún momente pensé en darle una palmada, pero mi parte introvertida me decía que era alguien que apenas conocía, aún así arreglé algunas palabras para decirle que se mantuviera positivo, que el cuerpo humano es muy resiliente y siempre busca estar en homeostasis, bueno corregí el nerdismo por la palabra equilibrio. El me contestó que sea lo que Dios quiera y que ya no sufra su hermano, ni los familiares, dando a entender que quizás la vida no era del todo agradable para el hermano. Aún así me mantuve firme y le dije, sí que sea lo que Dios quiera, pero uno debe ser positivo y pensar que su hermano, con sus 50 años, aún era muy joven para que su cuerpo se rindiera. Finalmente me bajé y le deseé lo mejor. Más noche, ya con datos y batería, le deseé lo mejor por Didi y le mandé una propina.
Luego un poco después de que me bajé para entrar al pádel donde está el box o gimnasio de Bantú, donde entreno, la realidad era otra, cuerpos dedicados al narcisismo, y no se me malentienda con algo negativo, ya que yo también soy narciso en cierta forma; como decía cuerpos dedicados, mejor dicho, al deporte, sin duda una misma calle, dos realidades distintas. Pensé en lo fácil que es en este rancho beber y la nula política de cultura y deporte que hay en esta ciudad. Un gobernador que destruyó la ciudad de las artes para sustituirla con un estadio, donde típicamente la gente va a beber cerveza, a ser sedentaria, así pensé en el infortunio de la familia del conductor de Didi y la falta de un estado que a la mejor los hubiera encaminado a otras opciones de vida que no sean beber o que se beba menos.
Esta es la tragedia de nuestra época, un liberlismo y un individualismo terrible, si tienes dinero puedes acceder a otra opciones y eso tal vez, por que el país está plagado de Oxxos que venden diabetes y alcoholismo. Y de un estado ausente en proveer la felicidad de sus ciudadanos. Un Nayarit donde la playa está a una hora, pero esta es para quienes la pueden pagar, el resto servidumbre asegurada con forma de empleos, Malecones para correr o lugares para hacer deportes de playa como voleyball, fútbol, kayak, surf, eso nunca será para los mexicanos, para ellos servidumbre y trabajar para turistas en punta de Mita en las cocinas y los pasillos por que la playa es para los gringos.
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