La clase empezó como siempre con interpretación musical, luego sigue el calentamiento, acompañado por música que el mestre escoja para hacerlo más agradable y fue en esa selección que escuché una variación de la canción brasileira: "A felicidade". La canción ya la había escuchado hace casi 20 años atrás en la voz de Teresa Salgueiro y el septeto João Cristal. Sin embargo fue hasta ahora que puse atención a la letra de la canción.
Por cierto ya en clase, Mestre Cigano volvió a mencionar que debería de buscar trasmitir ese conocimiento acumulado de años de entrenar capoeira y tiene razón, solo que no se me ha ocurrido bien como llevar a cabo tal empresa, quizás no debería darle muchas vueltas y simplemente mencionar que doy clases x día a y hora en el fraccionamiento donde vivo con cooperación voluntaria. Por cierto esa imagen se reaviva hace unos minutos antes de sentarme a escribir salí por la ventana de la alcoba a ver que hacía Pingru en la jardinera, ya ven su gusto por las plantas, y al fondo en la cancha observé a un hombre de mi edad jugando con su hijo de 8 años tal vez. Cómo me da tedio hablar solo de mi y de mi y de mi, puro ego, cuando parte de la valía humana es hablar de los demás y transferir la experiencia de uno en otras vidas. En fin llevo un par de años y las canas fluyen mas no el proyecto.
Quizás esa es la somera felicidad que tiene un fin aprovechando el doble sentido de "fin".
