lunes, octubre 24, 2016

Recordando a la no tan perita en dulce

La fluidez no es lo mío, al menos no si esta proviene de las entrañas, muchas veces a todo mundo digo fluye, pero contradictoriamente no hago lo mismo para mi en muchas ocasiones. Pareciera que de pronto aparecen unos tintineos anunciando el cuarto piso y con esos tintineos el declive del cuerpo. Nunca había tenido problemas estomacales al menos no uno que durase más de un día y en la busqueda de no pensar en esos atisbos me he preparado agua de arroz y justo el hecho me hizo recordar a mi abuela paterna, Perita le decían sus compañeros, y en el recuerdo me viene a mi de 15 años preparando agua de arroz para ella. En ese entonces pensaba en esa moza edad que era tan simple que bebiera su agua y fuera feliz, no pensaba en la ansiedad que le provocaba saber que quizás eran sus últimos meses y esa inevitable enfermedad en la que el cuerpo se desconoce y comienza a ser un troglodita de si mismo. Sin duda tenía mucha fortaleza y aún con tal llegan momentos en que una calida caricia es la poca medicina que uno tiene para aliviar no sólo el cuerpo, sino la mente, los menos profanos dirán el alma: "...gracias abuela..."


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