martes, octubre 11, 2016

Dos arrendajos azules



Justo al parecer hace 4 años atrás en este día primo veía por primera vez nevar y la hermosura del plumaje del arrendajo azul me seducía. Sus ojos negros me embriagaban, mientras visitaba sus lares boreales donde sus neuronas hacían sinápsis en la búsqueda del conocimiento. Ahora en un lar impensable continua con su búsqueda de la verdad, justo en donde se asentara el imperio romano de oriente y ahora es parte de Turquía, el olor a café y una ciudad digna de primeros nacidos seduce a tal...

Soy la voz que llama tu nombre 
Estoy buscándote, amor 
Estoy buscándote. 

¿Dónde se ha ido el amor? 
Ningún recuerdo, 
Solo sangre, 
Y la tristeza prevalece. 

Mi corazón sangra por ti, por ti 
Me arrastro..., en la oscuridad. 

Soy la voz, 
Del amor que no puede vivir, 
Aún no morirá, 
Nunca!

¿Dime carbones encendidos donde estás, acaso no escuchas?



Curiosamente la saga de Diva y Saya son de los pocos ánimes que hemos podido disfrutar juntos y en ese recordar, un par de días atrás me vino de nuevo a la mente y en cierto sentido gozo de lo que Diva adoleció: una hermosa familia y tanta felicidad en ese sentido sigo creyendo que sigue siendo un sueño o un ukiyo-e.

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