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martes, 1 de abril de 2025

Duerme Forlana inspiración mía, duerme


Me gustaría que fuera una broma del sajón día de los inocentes: "April fools", mas no es así a unas semanas de tan triste partida por fin puedo sentarme a escribir al respecto o mejor dicho plasmar lo que ya había escrito hace algunos días.

Desde esos oásis de otra época y que aún persiste en algunas partes del chilango, aproveché para comprar tinta con un buen descuento, cargar batería y leer un poco de Fernando Pessoa, irónicamente su libro de desasosiego. Tengo varios meses de no escribir a mano por lo que el dolor de hacerlo es evidente. Quizás coincidentemente con mi lectura la falta de sosiego reverbera con la partida de la maestra de danza barroca, la querida e inigualable Maestra Magda, la noticia triste acaeció hace 15 días, en esos días en los que la sabiduría popular dice ni te cases, ni te embarques, un día funesto, un 13 de Marzo. 

Ese día coincidió con la vorágine entre trabajo y partir rumbo a San Luis Potosí, dicho día un vacío me pasmó, poco antes había visto en un capítulo de el Gatopardo la partida de su hijo y como cubrían los espejos a manera de luto, así por la mañana al saber la noticia cubrí el espejo principal de la casa, en algún momento me afloraron las lágrimas al pensar en dicha acción. Más noche ya en compañía de Selene mientras surcaba el camino en un autobus entre Guadalajara y León, mi mente ensoñado por la plateada luz del astro, me recordaba su piel blanca y sus palabras "Uy, trae los lentes" en un tono Limeño, quizás fue el recuerdo entre verme reflejado con lentes en la ventana del autobús y cuando bailé el minué con otra compañera y no me quité los lentes, en aquella ocasión en una casa que rentamos o conseguimos, horas antes muy al sur habíamos bailado los Sauvages de Rameau con una coreografía ideada por la maestra, todavía tengo el petricor plasmado en mis neuronas cuando la aventura terminó y cada quien nos fuimos a nuestras casas, en mi caso la lluvia torrencial me agarró en un banco y afortunadamente me pude guarecer, observaba las nubes grises y azuladas del cielo con una nostalgia de que algo tan bello acababa de terminar. 
Fue de esas primeras veces que nos reuniamos de manera física o en vivo todo el troupé barroco que hasta entonces había sido virtual por la pandemia. Un par de años después nos volvimos a ver en honor de nuestra querida Caro de tierras australes, cuya visita en la ciudad de los palacios la celebraríamos con un Sarao en su honor. Así el día de los muertos trascendía con una fiesta donde el violín y las contradanzas me hicieron sentir como en otro lugar y en otra época, poco antes la maestra me abría las puertas a un hermoso departamento Porfiriano en Bucareli con su sonrisa adusta y cálida. 

El mismo porte y garbo que había visto en el 2021 muy cerca del día de las madres en la Pérgola de los Pinos, una terraza hermosa en los jardines de los tlatoanis modernos y que ahora es museo. Ahí quedé embelesado al ver a la maestra en acción bailando Les Contrefaiseurs con la música de La Furstemberg. En dicha danza, la pareja son una especie de falsificadores, de ahí el nombre, cayendo en una paradoja, pues no sabemos quién es el imitador y quien es el personaje real. 



En este video grabado por mi hermana o Pingru, muestra un minué a 4 personas.

Poco después presenté a mi familia a la maestra y ahí me ruborizó al mencionar que era uno de sus alumnos más aplicados, mas como no serlo o bueno intentaba serlo, pues gracias a la pandemia en parte y en gran otra parte a que la maestra decidió dar un curso en línea tuve la oportunidad de cristalizar un sueño que traía desde tiempos en los que escuchaba las gigas francesas de Bach y me ponía a bailarlas en la otrora amplia recepción de la casa de Guadalquivir. Varias veces me imaginé, después de ver le roi danse, bailando la música de Lully dedicada al rey Sol.


Casi dos décadas después por fin entendí las leyes gravitatorias a las que el rey sol se sometía, ya que acompañado por la maestra pude adentrarme a los terrenos de la coreografía del siglo XVIII y su brillante creador: Raoul Auger Feuillet. Ahora no se trataba de sentir la música, sino de entenderla a través de la notación que nos legaron, la maestra en su experiencia nos recalcaba esa ondulación que se extiende al cielo como paradigma del barroco francés. 

Viajo a San Luis Potosí, ciudad barroca de la época novohispana, todo un diamante olvidado, la capoeira aguarda con la felicidad que la caracteriza, mientras tanto la luna con su manto plateado muestra el dulce y triste sueño en el que la maestra Magda se ha sumergido, mientras los aún despiertos soñamos con Terpsicore, una lágrima recorre su pómulo, parece una perla irregular del Perú.