Uno pensaría que es otro proyecto que termina, como corsarios otro botín que se acabó y al abordaje de un nuevo barco. Sin duda es una metáfora que adaptamos a la realidad en la que vivimos y que se la debo a Federico, mi otrora jefe. No puedo decir que sea justa, pero es en la que vivimos y parte de la naturaleza humana, además de cuestionar o inconformarse, es encontrar el lado agradable de las situaciones. En esta época donde el capitalismo ha evolucionado a esa movilidad laboral, al menos en la industria del software, no queda otra que ser realista y ver las cosas como un reto para mejorar.
Sin embargo como mencionaba al inicio de este párrafo uno pensaría que, pero también es innegable pensar en que es triste, como dijo Aj nuestro tech lead, dejar ir un equipo con tan buenas capacidades y buena sinergia es algo triste. Por que volviendo a la metáfora de los corsarios, bueno si fuese en grupo, ya sabe uno las capacidades del equipo, pero en este caso es desbandada completa.
Así me pasó cuando acabó el proyecto de Lynk, como equipo de software habíamos alcanzado una buena sinergia no solo interpersonal, sino también técnica y de conocimiento del negocio, sin embargo nada de eso sirvió para evitar la decisión del capital con su lógica ajena a esa sinergia. No por olvidar mi experiencia en Equifax donde en algún momento la situación se volvió una mezcla entre juego de tronos y el "comprenlo muchachos" que parodian los Simpsons. El cómprenlo llevó al traste un proyecto como Cyberfinancial, al cual dediqué 15 años de mi existencia. ¡Ahhh, ese capital y sus oscuras razones!
Y estas motivaciones del capital o de quienes toman decisiones a nombre de él, no son nuevas solo que ahora se han agudizado más e impactan el derecho al trabajo, como un derecho humano, y a crecer en tal, creo que la idea de estar en una empresa buena parte de su vida quedó atrás y ahora pareciésemos dockers humanos deployables al antojo de un ecosistema de microproyectos, según la necesidad. El detalle es que esos componentes envejecen y no son de palo, por mucho lavado de cerebro que el sistema le haga a uno para ser como un lobo de wall street, quizás no todos somos aptos.
En fin sin duda la ventaja de ir cambiando de proyecto es que uno aprende, uno se hace más sabio o más consciente de la realidad, uno conoce personas muy interesantes y no solo conoce, sino que uno hace lazos de amistad, por que está en nuestra naturaleza y gusto. Y es precisamente ahí donde uno sufre el desamor laboral. Muchas gracias equipo de Kroger, the last of us, aprendí mucho de uds, después de muchos años de estar del lado del tech lead, he disfrutado estar como desarrollador Sr y aprendiendo sobre como otros TLs lidian con las necesidades nivel dios que las empresas ponen a dicho rol, me ha gustado ver en acción buenos factories, suppliers, orchestrators implementados. Gracias: Aj, Niha, Miguel, Armando, Bernardo, Shalabh, Himanshu, Sean, Raghu...
Sin embargo como mencionaba al inicio de este párrafo uno pensaría que, pero también es innegable pensar en que es triste, como dijo Aj nuestro tech lead, dejar ir un equipo con tan buenas capacidades y buena sinergia es algo triste. Por que volviendo a la metáfora de los corsarios, bueno si fuese en grupo, ya sabe uno las capacidades del equipo, pero en este caso es desbandada completa.
Así me pasó cuando acabó el proyecto de Lynk, como equipo de software habíamos alcanzado una buena sinergia no solo interpersonal, sino también técnica y de conocimiento del negocio, sin embargo nada de eso sirvió para evitar la decisión del capital con su lógica ajena a esa sinergia. No por olvidar mi experiencia en Equifax donde en algún momento la situación se volvió una mezcla entre juego de tronos y el "comprenlo muchachos" que parodian los Simpsons. El cómprenlo llevó al traste un proyecto como Cyberfinancial, al cual dediqué 15 años de mi existencia. ¡Ahhh, ese capital y sus oscuras razones!
Y estas motivaciones del capital o de quienes toman decisiones a nombre de él, no son nuevas solo que ahora se han agudizado más e impactan el derecho al trabajo, como un derecho humano, y a crecer en tal, creo que la idea de estar en una empresa buena parte de su vida quedó atrás y ahora pareciésemos dockers humanos deployables al antojo de un ecosistema de microproyectos, según la necesidad. El detalle es que esos componentes envejecen y no son de palo, por mucho lavado de cerebro que el sistema le haga a uno para ser como un lobo de wall street, quizás no todos somos aptos.
En fin sin duda la ventaja de ir cambiando de proyecto es que uno aprende, uno se hace más sabio o más consciente de la realidad, uno conoce personas muy interesantes y no solo conoce, sino que uno hace lazos de amistad, por que está en nuestra naturaleza y gusto. Y es precisamente ahí donde uno sufre el desamor laboral. Muchas gracias equipo de Kroger, the last of us, aprendí mucho de uds, después de muchos años de estar del lado del tech lead, he disfrutado estar como desarrollador Sr y aprendiendo sobre como otros TLs lidian con las necesidades nivel dios que las empresas ponen a dicho rol, me ha gustado ver en acción buenos factories, suppliers, orchestrators implementados. Gracias: Aj, Niha, Miguel, Armando, Bernardo, Shalabh, Himanshu, Sean, Raghu...
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