Esta bosta la iba a escribir mucho antes de que fuese a la fiesta del suegro por sus 76 años, la misma edad que mi padre, pero tan distintos, sin embargo las prisas por llegar a tal convite me lo impidieron. Dicha reunión tuvo un trío de música tipo bolero y luego un grupo de mariachi. Lo más curioso fue ver al suegro con sus amigos y uno se pone a pensar que pasa por sus mentes septagenarias, que pinta la existencia a dicha edad, quizás la simplificación siempre es imaginar que hablan de sus tiempos mozos, mas yo creo que hay más.
Por cierto he retomado la lira griega aprovechando que ya me la repararon y justo hablando de la vida y fiestas septagenarios he estado echando lente a tocar el Epitafio de Sícilo.