miércoles, julio 12, 2017

Creo en la fantasía



Estos días como claroscuros han sucedido uno tras otro y aunque hay cosas que no tiene sentido narrarles mis emociones han ido del blanco al negro. Mientras trabajaba por la mañana un amigo que anda de visita en el lar de los jardines congelados mencionó que el no cree o vive en la fantasía. Una frase que sentí como pedrada y sin duda diametralmente opuesta al idealismo que siempre me ha acompañado, yo si creo y vivo en la fantasía, pues es la fantasía la que nos hace soñar, vislumbrar y alcanzar las cimas o los abismos. Si no creyese y viviese en la fantasía no me estaría en este lar tan boreal y ni siquiera hubiera estudiado matemáticas, ni fingiría ser un ingeniero en software por experiencia laboral. La fantasía es una de las cosas más bellas que el ser humano ha creado, pues con ella surgen las artes en toda su expresión, con ellas Julio Verne trazó y vislumbró en su narrativo las descubrimientos posteriores. Con la fantasía uno puede hacer llevadero este mundo cruel y hermoso, con esas elocubraciones fantásticas uno puede pensar en que el amor es más allá de una mera ilusión reproductiva. Es la emoción de cuando un par de ojos se encuentran y nuestro cuerpo libera químicos que nuestras neuronas cobijan con lírica y poesía. Con ese desgarbo intelectual las matemáticas ofrecen una experiencia mágica, tal y como Escher lo pudo plasmar.

En este cuadro Escher jugó con el área de cobertura o teselaciones del plano de manera fantástica, sin duda la manera realista sería poner un vil cuadrado o conjunto de rectángulos y con ello se satisfacería la teselación, mas Escher decidió jugar y fantasear con dichas teselaciones, así yo me identifico, para algunos podrá ser fantasiosa para mi es hermosa.

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