martes, octubre 10, 2017

Forets Paisibles

¿Que ha sido de vosotros? Algunos días de no escribir y no ha sido para menos, pues con el terremoto laboral y físico pareciese que perdí los piés y cabeza. Justo hoy al estar divagando un rato en instagram me he topado con el video del bosque apacible de las indias galantes de Rameau.








Forêts paisibles, Peaceful forests Jamais un vain désir ne trouble ici nos coeurs. Never (may) a vain desire trouble here our hearts. S'ils sont sensibles, If they are sensitive, Fortune, ce n'est pas au prix de tes faveurs. Fortune, it is not at the price of your favours. Dans nos retraites, In our retreats, Grandeur, ne viens jamais offrir tes faux attraits! Greatness, never come to offer your false attractions! Ciel, tu les as faites Heaven, you have made them Pour l'innocence et pour la paix. For innocence and for peace. Jouissons dans nos asiles, Let’s enjoy our refuges, Jouissons des biens tranquilles! Let’s enjoy peaceful things. Ah! peut-on être heureux, Ah! Can one be happy Quand on forme d'autres voeux? When one has other wishes?

martes, septiembre 26, 2017

El mismo día que hace 32 años

Hace 32 años tenía 5 años cuando aquel 19 de septiembre estaba en el jardín de la casa de mi abuela y la Yuca, un pino y otros árboles comenzaron a agitarse. A esa edad me pareció maravilloso y no entendía por qué mi abuela en el jardín se había incado a rezar, mi mamá estaba a lado inmutable, situación muy distinta a 32 años después que estaba histérica y llorando por mi hermana. En aquel entonces me pareció divertido mi primer terremoto consciente, mi padre poco después del temblor me llevó al Colegio México y al parecer tuvo que regresarse ya que no había paso a la Roma Norte. Meses y años después un edificio destrozado que daba a la parte trasera de la escuela era el imponente mensajero de aquel cataclismo y en mi tierna memoria el terremoto del 85 no trascendió en demasía. 

Ahora 32 años después me preparaba para ir a una cita, me había recién bañado y estaba por completo desnudo, mi domicilio está en Calgary así que estaba en calidad de visitante en la casa de mi mamá en la misma colonia donde otrora existiera la casa de mi abuela. En esta ocasión empezó a temblar y perdí segundos valiosos tratando de ponerme el pantalón, mi mamá bajó gritando histérica y como pude abrí la puerta a unos metros. El movimiento telúrico fue imponente, con trabajo mantenía el equilibrio mientras en la esquina donde está la estatua de Cuevas se oían gritos de la gente conmocionada que veía como edificios de oficinas se sacudían esos vidrios y fachadas. El edifico que por años estuvo abandonado de la esquina y que después en una amnesia ridícula volvieron a ponerle cascarón y ventanas para convertirlo en un flamante edificio de oficinas fue uno de los que más daño tuvo, otro edificio de la contraesquina tuvo sendas grietas y el flamante negocio recién inaugurado de meses atrás de la Raclete tuvo que cerrar, otro edificio abandonado se deshizo de sus ventanas. A diferencia de hace 32 años ahora el paseo de la Reforma con sendos y enormes edificios de oficinas llenaron con sus trabajadores por completo la avenida a tal grado que si el pánico o un flamazo se hubiese prestado la gente hubiese terminado aplastada o quemada en cientos. Inclusive la plaza Necaxa donde está la estatua de Cuevas tenía poco espacio dada la cantidad de gente y la terrible densificación que ha vivido esa parte de la ciudad de México. 

A diferencia de hace 32 años, ahora no hay agua corriente y es común ver pipas en uno de los primeros cuadros de la ciudad: estupidez o falta de planeación y vorágine inmobiliaria. Hace 32 años la colonia tenía más árboles y más casas, ahora ni uno, ni lo otro. Tiempo atrás dada la cantidad de autos era impensable baches en avenidas tan importantes como Río Rhin o Río Lerma, calle otrora habitacional ahora cúmulo de negocios de poca monta y harta lana. Mas no todo es malo, ahora el Paseo de la Reforma ha acomado sus mansiones Porfirianas por fachadas Porfirianas e impresionantes rascacielos como un padre acompañando a su enclenque abuelita. Uno de los proyectos que me impresionó más fue la rehabilitación de la mansión neogótica a una cuadra de Torre Mayor, al menos la preservaron y acomodoron de tal suerte que hubiese un sendo rascacielo, más en ese ego arquitectónico no contemplaron el terrible incremento por el tráfico en calles aledañas, ni mucho menos dignificaron la entrada al metro Chapultepec para que estuviera conectada a dichas edificaciones.

Ahora he sido más consciente del temor de perder la casa o de morir aplastado, así como la impresionante manera en como la sociedad civil se ha organizado ante elites tan pazguatas y faltas de sensibilidad, sin duda tengo varios sentimientos encontrados. Algo tan simple como que las puertas abatan hacia afuera es algo impensable en esta ciudad o que las puertas puedan abrirse desde adentro sin usar veinte mil chapas pareciera que es algo tan poco común. La corrupción enseña su diente y la sonrisa son el sin número de edificaciones dañadas. Hace 32 años la historia sucedió como una tragedia y hoy se repite como una comedia de mal gusto. Quizás hoy los actores decidan tomar un papel más digno y comenzar con planes, revisiones y sobre todo ser conscientes al comprar, vivir y disfrutar la ciudad de los palacios sabiendo que también está asentada en lo que fuese un lago y en una zona altamente sísmica. 

Mucha gente ha perdido lo que acumuló por años y algunas pérdidas son irreparables, pienso en mi amigo Rata que es de Jojutla como quedó devastado su pueblo, pero más que lamentarse hay que entender que se hizo mal o que ahorrarse unos pesos hoy puede ser una gran pérdida mañana. 

Quizás es el momento para que los Mexicanos de todas las edades cantemos el himno y marchando hagamos temblar esas edificaciones mal construidas que tantos recursos consumen y nos quitan, esta sociedad se merece más, pero para ello hay que luchar sin duda. 

viernes, septiembre 08, 2017

El terremoto más fuerte(...espero) en el siglo XXI en la ciudad de los socavones

Por lo que me contaron y por las noticias el terremoto que sacudió a la ciudad de México fue bastante fuerte, aunque a diferencia de hace más de 30 años no tuve consecuencias catastróficas, mi amigo Fernandog me compartió la siguiente página de los topos en donde pueden adquirir el amuleto topo, además de escuchar una canción pegajosa sobre que hacer en caso de un temblor.




Estaría interesante que la alerta sísmica fuera con tono tribal.


jueves, septiembre 07, 2017

Una mujer desnuda y en lo oscuro

Una mujer desnuda y en lo oscuro 
tiene una claridad que nos alumbra 
de modo que si ocurre un desconsuelo 
un apagón o una noche sin luna 
es conveniente y hasta imprescindible 
tener a mano una mujer desnuda. 

Una mujer desnuda y en lo oscuro 
genera un resplandor que da confianza 
entonces dominguea el almanaque 
vibran en su rincón las telarañas 
y los ojos felices y felinos 
miran y de mirar nunca se cansan. 

Una mujer desnuda y en lo oscuro 
es una vocación para las manos 
para los labios es casi un destino 
y para el corazón un despilfarro 
una mujer desnuda es un enigma 
y siempre es una fiesta descifrarlo. 

Una mujer desnuda y en lo oscuro 
genera una luz propia y nos enciende 
el cielo raso se convierte en cielo 
y es una gloria no ser inocente 
una mujer querida o vislumbrada 
desbarata por una vez la muerte.

Mario Benedetti

Y que me vuelvo a topar en el cara libro con Iván del trío musical que armamos Pato, yo y él para una clase de literatura en la prepa con la Malinche.

El resto de la historia aquí

miércoles, agosto 30, 2017

¿Placer culposísimo?

Hoy te haces más viejo y sin duda te debo como gusto culposo, culposísimo diría yo, el gusto por - lo acepto - la música de banda, en particular por la arrolladora banda el limón. Y es que en cierta forma lo que cantan está muy aterrizado a lo que muchos mexicanos prodigan: celos, ex, engaños, etcétera, todo ese sinfín de cosas que le dan un toque especiado y picante a la vida.




Lo que me llama siempre la atención de este tipo de música y sus videos es la manera a veces tan machista con la que se pinta o trata a las mujeres y lo estereotipado que es ser hombre. Al grado que a veces me da como basca, pero bueno sería insincero pintar sólo música culta.



martes, agosto 29, 2017

Yo-Yo Ma clavecín y chelo

No soy muy afecto a Yoyo Ma, pero dentro de las sugerencias del día a día me encontró con un trabajo interesante que utiliza mi instrumento músical favorito uno de los instrumentos musicales favoritos: el clavecín y retoma algunos temas de origen Japonés.


viernes, agosto 25, 2017

Otra versión de Jimmy

Uds. saben que me gusta Jimmy, Jimmy interpretado por Parvati Khan y no es casualidad que sea interesante este cover o rehechura de tan sonada canción, un placer culposo que poco dudo arrepentirme después.





El quinto concierto de Brandenburgo BWV 1050

Uno de los conciertos favoritos del mundo mundial, como se diría coloquialmente, es el quinto concierto de Brandenburgo que compuso Bach.


Placer culposo hipster: Whitest Boy alive

Haciendo el análisis de música que otrora me gustara, más allá de la música Barroca que siempre gústame, me viene a la mente otro gusto culposo: Whitest Boy Alive.



Como camarón

Más de algunas rolas de placer otrora culposo.


Vino tinto

Divagando en mi correo buscando un archivo en los correos de hace más de 12 años di con un placer otrora culposo, qué estaría pensando para que me gustara la música de Estopa.


jueves, agosto 24, 2017

Nuevos descubrimientos o Mezame No Hakobune

En estos días con curiosos cambios y con nuevas canas en la barba anunciando la llegada del onomástico del último día de Agosto. En ciernes cada vez es más cercana la idea de dejar el país de la hoja de Maple, cuan ciclo se cierra irónicamente con muchas cosas, cambios laborales dentro del mismo trabajo que ya no es el mismo, la relación con special one navega en mar tranquilo, pero a veces me pregunto si es la calma antes de la tormenta. El año impar dara paso a uno par que es el doble de un interesante primo, así como en la música de KU-NU me transformo en no un híbrido: no soy de la ciudad de México, ni de Calgary.




Kame tsushimo kuta kamino
Kawa kumedo kamu getaru
Kamu pazewa kamichi na pazunu
Waa kokoro sora Ikenu koo

Kame tsushimo kuta kamino
Kawa kumedo kamu getaru
Kamu pazewa kamichi na pazunu
Waa kokoro sora Ikenu koo

Kame to shimoto wa mute wa parete
Minoshimo tsuteete harasoi chirin naku
Yamino tootokara yo wa nagezutomo
Mitsu dzashi chinoro ku no pazu ni(gotoku)u
Narewato inaru(inaku)u
Hawa(inaku)a
Yo Ku-Nu

Que en vagas palabras quiere decir, gracias al comentario de un japonés y al traductor de google:

La tierra celestial es también el dios gemelo
Dulce espíritu desaparecido salvajemente
No quiero desaparecer en el cielo (o del corazón)

La vida viene y el juramento es reafirmado
Lo siento después de ofrecer la vida (erupción) Nori Nari

Desde la noche lejos de la oscuridad de la oscuridad  no se puede perder
Al dios del estricto (llorando) y diez millones (Chirozu)
Es una oración en honor
La oración de Ao

La película o cortometraje completo de Mezame No Hakobune


domingo, agosto 20, 2017

El OST de Ghost in the shell

Hace algunos días hablaba sobre Ghost in the shell cuan manía en espiral de mi existencia, así que comparto con uds el album que algún bondadoso colgó en la red.

viernes, agosto 18, 2017

Ghost in the shell

No cabe duda que hay películas que se quedan en nuestras neuronas y se convierten en parte de la existencia, cuando la sonrisa era toda una explosión de emociones y la juventud se vivía a flor de piel... justo en este momento, como cada viernes que comparto algunas rolas que escucho en la semana, al buscar la letra me he dado cuenta de lo siguiente.
Momoyo no kanashiki tokoyami ni
In the sad perpetual darkness of a hundred nights
Kaiko no komuyo wo sumekami ni nomu
They pray to the gods of the land for the egg of the next world to be born

Seis años y reflexiono sobre tener cuidado con lo que uno canta y escucha, pues en cierta manera se puede hacer realidad, sugiere mi pensamiento mágico. En ese momento e instante recuerdo que la ansiedad me carcomía, el resultado aguardaba cerca del monumento a la revolución y tras disculparme con mis colegas del trabajo, emprendí a toda velocidad mi camino y para darme ánimos puse un disco con la rola grabada en cuestión. Así tras conocer la realidad cruel y hermosa he caido varios años después en interpretar dicha locura en lo ansiado. Hoy tras otros males y beneficios que carcomen mi cuerpo, mi fantasma reflexiona en la absoluta soledad física, pero a la vez conectado a una especie de todo cuyo cardinal es aleph 0.

Chant III - Reincarnation

A ga maeba, kuwashime yoinikeri
Because I had danced, the beautiful lady was enchanted
A ga maeba, terutsuki toyomunari
Because I had danced, the shining moon echoed

Yobai ni, kami amakudarite
Proposing marriage, the god shall descend
Yo wa ake, nuedori naku
The night clears away and the chimera bird will sing

A ga maeba, kuwashime yoinikeri
Because I had danced, the beautiful lady was enchanted
A ga maeba, terutsuki toyomunari
Because I had danced, the shining moon echoed

Yobai ni, kami amakudarite
Proposing marriage, the god shall descend
Yo wa ake, nuedori naku
The night clears away and the chimera bird will sing

Toh kami, emi tame
The distant god may give us the precious blessing!
Toh kami, emi tame
The distant god may give us the precious blessing!
Toh kami, emi tame
The distant god may give us the precious blessing!

[...]
Inevitable penser en ti ojos negros encendidos. 
¿Acaso el distante Dios nos ha dado la preciada bendición?
[...]

The Ballade of Puppets: Flowers Grieve and Fall

Hitohi hitoyo ni tsuki wa terazutomo
The moon fails to shine down on either day or night
Kanashimi ni nuetori naku
And the night bird calls out in sadness

A ga kaeri misuredo hana wa chirinubeshi
When I turn to look, the flowers had all fallen away
Nagusamuru kokoro wa kenuru ga gotoku
It was as if all comfort had vanished from the world

Aratayo ni kamutsudoite
As the gods leave to gather in the new world
Yo wa ake nuetori naku
Day breaks, and the night bird calls out

Saku hana wa kami ni koinomu
The blossoms beseech the gods
Ikeru yo ni a ga mi kanashimo
"Even though in this world we may know grief and suffering,"
Ime wa kenu uramite chiru
"Our dreams shall never die," and they fall from the branch in anger 


The Ballade of Puppets: The Ghost Awaits in the World Beyond

Kagiroi wa yomi nu matamuto
"Please let the dawn be waiting in the underworld"

Kagiroi wa yomi nu matamuto
"Please let the dawn be waiting in the underworld"

Saku hana wa kami ni koinomu
The blossoms beseech the gods
Ikeru yo ni a ga mi kanashimo
"Even though in this world we may know grief and suffering"
Ime wa kenu uramite chiru
"Our dreams shall never die" and they fall from the branch in anger

Uramite chiru
And they fall from the branch in anger

Momoyo no kanashiki tokoyami ni
In the sad perpetual darkness of a hundred nights
Kaiko no komuyo wo sumekami ni nomu
They pray to the gods of the land for the egg of the next world to be born


domingo, agosto 13, 2017

Schneekönigin y el ocaso de la semana.

All meine Tränen geweint nur für dich
Am Horizont steht ein Engel aus Eis

Una hora antes tomaba mi bici, junto con "special one" para emprender la ruta del barrio histórico de Bowness a la avenida 17, el clima cálido, aunque sin sol, anunciaba una ligera tormenta, aunque podría pensarse que es un chapuzón tibio en estándares de lares cercanos al ecuador, es una señora tormenta en estos lares boreales, donde convergen los pastizales, la ruta es impresionante, serpentea por el río Bow, rodeado de árboles, no muy altos, pero frondosos, pastos y otras yerbas cuyo olor dulce embriaga y ha quedado como una honda impresión de lo que es Calgary. De pronto el paisaje urbano-rural cedio paso a un paisaje urbano más propio de ciudad, quizás con un aire a Polanco, por buscar algún ejemplo de la ciudad de México, pero en Calgary un barrio como cualquier otro, planeado y ejecutado, con un cierto número de metros de jardineras y árboles, con algunos edificios de cierta altura, que brotan como hongos entre las casas típicas de madera de dos pisos. Ya en la avenida 17 se observa el permiso acordado para que sea un área comercial sin invadir otros avenidas o calles con comercio. Ahí entre tráfico somero surge el Waves, un café atendido por asiáticos, un lar donde se mezclan personas de todas partes del planeta. En la ciudad cuyo respeto por los parques es impresionante, hay ciertos cafés y las etnias u origenes que los frecuentan, depende del tipo de cafés ofrecidos y el nivel de ruido. La gente de origen inglés es menos proclive al ruido en cafés a diferencia de la gente cuyo origen pareciera que es de europa del este, medio oriente o el Africa subsahariana. Si es té o colores brillantes es probable que haya más gente del lejano oriente, sí es más sobrio y silencioso, más ingleses. Los latinos creo que convergen más a cafés ruidosos, aunque supongo que somos más adaptables, salvo si este es un lugar excéntrico oriental.

Así como la mayoría de mis fines de semana, que no viajo a las montañas, el Waves es parte de la rutina, un domingo un affogato, otro un mocha, otro un café filtrado, pero café, he tratado té y roibos, mas sus sabores no me convencen y cuando lo hacen, no tarda mucho para que un expreso me haga recapacitar al respecto.

Sorbo los remanentes del affogato y las dos estilizadas figuras de unas féminas del este de Europa por el idioma que hablan desvían mis ojos, quizás en otra vida, me digo y suspiro, enfrente de mi la adusta mirada del "special one" y su negro pastizal me desvaría. ¡Caray! Caras vemos, hormonas no sabemos, neuronas mucho menos.

viernes, agosto 11, 2017

Soul of Ice

Por diferentes cuestiones he vuelto a escuchar a Blutengel y me he encontrado con algunos trabajos rehechos.


jueves, agosto 10, 2017

Pienso

La hipocresía es un homenaje que el vicio rinde a la virtud.

Francois de La Rochefoucauld

y prefiero ya no hacerlo, pues en cierta forma yo mismo homenajeo a la virtud, sin embargo algo muy en el fondo me hace rumiar de nuevo esa pastura amarga, por momentos digo que sabe dulce, por otros ácima. Sonrío, sí, pero en el fondo sigo homenajeando y me recodeo en ese lodo.

sábado, agosto 05, 2017

Feur die Nacht

Buscando obtener el álbum de Monument di con una página con una interesante rola, la cual comparto, aprovechando que ando en humor "darks".


 

El monumento

...Ausente, quizás todo fue una alucinación: no fui-soy-seré, la existencia sigue y el segundero sigue su paso, la mortecina luz se desliza por la ventana emulando ángeles cuyas alas se agitan abandonando el cadáver que yace frío, sin vida, así imagen venidera con cada tic-tac recuerda el sinsentido de ese ojo verde que me observa. Sonrío y cuenta me doy que soy yo mismo, como si todo momento hubiese sido arrebato de Narciso.

Te alejas dejando hondas huellas, quédame más que hacer un monumento.




Soñé con Sailor Moon

Quizás esto fue un gusto culposo cuando era adolescente, ya que aprovechando que mi hermana veía Sailor Moon yo hacía lo mismo. Y justo en la madrugada soñaba que me casaba y que unos monstruos de piedra atacaban la fiesta, cuando de repente aparecía Sailor Moon a salvar el día.


domingo, julio 30, 2017

Pocaterra ridge planetoide

Pseudoplanetoide de Pocaterra Kananaskis

Pocaterra ridge y casi un año después

Pocaterra de Alejandro Gomez Salgado en 500px.com

Acepto que no siempre tengo humor o disposición, me da flojera, para subir inmediatemente las fotos que capturo haciendo senderismo, sin embargo por fin tras casi un año, aprovechando el calor y el tener que lavar toda la ropa organicé, seleccioné y procesé las fotos, lástima que mi pseudo planetoide no cargó.

Lo excepcional de este sendero fue la belleza y majestuosidad del monte Pocaterra y de los Larchs(Alerces en castellano), además de que fue mi último hike del 2016, eso sin menospreciar la compañía de los buenos maeses Roberto, el chuletín; Adrián, Mauricio, Beata, Haydée, May y Caitlin.

La galería de las fotos la pueden consultar haciendo click aquí y el resto de las panorámics acá

jueves, julio 27, 2017

Sleepy buildings

Este disco o album de The Gathering me trae muchos recuerdos, irónicamente su título va muy adhoc con tales, pues coincidió con la época en que me daba por manejar en la noche, comprar un six y beber dicho six de cervezas en el mirador de la carretera libre a Cuernavaca mientras escuchaba la música, luego despertarme al alba y regresar manejando a la casa de mi mamá para alistarme a ir  a trabajar.

lunes, julio 24, 2017

Los nocturnos de Chopin

Y después de tanta locura, líbido y probar otras tantas cosas me has regalado en una mañana sin saber cómo, ni por qué unos hermosos diamantes que brotaron de esos ojos carbones. ¿Qué regalo puede ser más sincero y espontáneo? Así con los nocturnos de Chopin que escucho o el piano para el estudio que escuchas, sé que estoy perdidamente enamorado, no como hace 7 años, sino como hoy finales de Julio de este año impar.


jueves, julio 20, 2017

The mirror waters 21 & 22

Slowly... Flying silent
Touching the wind as it sadly sings... for me
Aging on the outside
With my youth in my empty hands
Lost all that I was living for, live no longer
Couldn't resist looking in his eyes
I saw myself, tears were falling
The seas in his eyes reflected my old age
Youth grows old, like winter follows spring
Faster... Falling kingdom
Dancers on winter winds, they dance... for me
Nature's ways
Life can't always be contolled
Controlled by fear
Scared of the months and years, fear no longer
Time leaves its mark
The years come but never go
Masked is my face
The mask of age will fall, hide no longer
Couldn't resist looking in his eyes
burning charcoals that remind me alive
his pure smile that shines me in love
I saw myself, tears were falling
The seas in his eyes reflected my old age
Youth grows old, like winter follows spring


lunes, julio 17, 2017

El glaciar de Athabasca

Ayer sentía como el frío del glaciar me quemaba el rostro, desprevenido y quizás no llevando las capas de ropa adecuadas, dado que es verano en estos lares, no evitó que contemplara su majestuosidad y en parte compartiera cierta tristeza al contemplar como se ha contraido este glaciar en 100 años. Justo veo este corto sobre la abuela grillo y la lluvia, reflexiono la obsesión por el dinero a grados completamente enfermos, la estupidez humana no tiene límite creyendo que puede controlar la naturaleza.

Athabasca Glacier


Te van a matar

Te van a matar
27 marzo, 2017 por Javier Valdez

Se lo decían los amigos, los familiares, los compañeros del gremio. Cabrón, cuídate. Estos güeyes no tienen madre. Son unos malditos. Pero él seguía escribiendo críticas y denuncias en su columna, en uno de los diarios de la localidad: apedreando con sus teclas, sus palabras, el ejercicio del poder político, la corrupción, la complicidad entre criminales y servidores públicos, la policía al servicio de la mafia.

Tenía varios años como reportero y suficiente experiencia para hacer trabajos de investigación. En la región sobraban los temas, pero todos los senderos, escoltados de plantas con espinas, conducían a la pólvora incendiada o en espera del gatillo, las miradas densas y vidriosas de los jefes, los callejones que pueden sacar de apuros y que no tienen salida, las calles que solo conducen a un humo caliente, que se levanta y baila con el viento, después del pum pum.

Pero él tenía en el pericardio un chaleco antibalas. La luna en su mirada parecía un farol que aluzaba incluso de día. La pluma y la libreta eran rutas de escape, terapia, crucifixión y exorcismo. Escribía y escribía en la hoja en blanco y en la pantalla y salía espuma de sus dedos, de su boca, salpicándolo todo. Llanto y rabia y dolor y tristeza y coraje y consternación y furia en esos textos en los que hablaba del gobernador pisando mierda, del alcalde de billetes rebosando, del diputado que sonreía y parecía una caja registradora recibiendo y recibiendo fajos y haciendo tin en cada ingreso millonario.

Los negocios en la agenda de los mandatarios eran su tema preferido. Cómo sacaban provecho de todo y la gente jodida en las calles, donde la indigencia crecía como la basura y se adueñaba de banquetas y esquinas, los prostíbulos estaban sobrepoblados y en los hospitales sobraban enfermos pero no había camas ni médicos. Eso sí, las cárceles hacinadas y el imperio del humo, de la nube negra tapando el cielo estrellado, colmaba las cabezas de los habitantes de la región: enfermaba, pero no hasta la indignación. Y en eso él, de plano, no cejaba ni cedía. Ni madres, repetía. Y se ponía a escribir.

Una denuncia había puesto en el ojo del huracán a uno de los legisladores. Él se unió a quienes criticaron su poderío y sus lazos con las cumbres del poder político, económico y criminal. Fueron pocos los detractores y casi ninguna pluma, pero no se quedó callado. En el feis publicó una de esas fierezas, de palabras valientes, y le dijeron güey, bájale. Estos cabrones te traen ganas. Te van a matar. Él contestó Ba. No me hacen nada. Me la van a pelar.

Pasaron tres horas después de esa publicación en redes sociales cuando lo alcanzaron y le dispararon, de cerca para no fallar.

--o--

Solo me queda inspirar o inhalar aire y tratar de cavilar lo complejo que se ha vuelto la situación y la falta de valores, sin duda esto es en parte por la terrible indiferencia que vivimos en México y esa actitud nos cobra una factura sin precedentes.


Que en paz descanse Javier Valdez y muchos otros de los periodistas que por tratarnos de despertar de la indiferencia sus vidas han sido apagadas. Estas entradas las organicé al 16 de Mayo y pongo la estela de animal político.




Stonebreaker

Como buen "fan", bueno en realidad afecto, a las interpretaciones y grabaciones de Scott Ross me da mucho gusto toparme con esta interesante noticia sobre la vida del "Stonebreaker" de Pittsburg.


miércoles, julio 12, 2017

Creo en la fantasía



Estos días como claroscuros han sucedido uno tras otro y aunque hay cosas que no tiene sentido narrarles mis emociones han ido del blanco al negro. Mientras trabajaba por la mañana un amigo que anda de visita en el lar de los jardines congelados mencionó que el no cree o vive en la fantasía. Una frase que sentí como pedrada y sin duda diametralmente opuesta al idealismo que siempre me ha acompañado, yo si creo y vivo en la fantasía, pues es la fantasía la que nos hace soñar, vislumbrar y alcanzar las cimas o los abismos. Si no creyese y viviese en la fantasía no me estaría en este lar tan boreal y ni siquiera hubiera estudiado matemáticas, ni fingiría ser un ingeniero en software por experiencia laboral. La fantasía es una de las cosas más bellas que el ser humano ha creado, pues con ella surgen las artes en toda su expresión, con ellas Julio Verne trazó y vislumbró en su narrativo las descubrimientos posteriores. Con la fantasía uno puede hacer llevadero este mundo cruel y hermoso, con esas elocubraciones fantásticas uno puede pensar en que el amor es más allá de una mera ilusión reproductiva. Es la emoción de cuando un par de ojos se encuentran y nuestro cuerpo libera químicos que nuestras neuronas cobijan con lírica y poesía. Con ese desgarbo intelectual las matemáticas ofrecen una experiencia mágica, tal y como Escher lo pudo plasmar.

En este cuadro Escher jugó con el área de cobertura o teselaciones del plano de manera fantástica, sin duda la manera realista sería poner un vil cuadrado o conjunto de rectángulos y con ello se satisfacería la teselación, mas Escher decidió jugar y fantasear con dichas teselaciones, así yo me identifico, para algunos podrá ser fantasiosa para mi es hermosa.

martes, julio 11, 2017

Juán

Juan
20 marzo, 2017 por Redacción

Juan estaba muy chico cuando su madre murió de cáncer. Su hermana menor nació y a los pocos meses ella fue llevada al panteón. Se quedó con su padre, un hombre huraño y gritón. De él se sabía por los gritos y las pedas y los cintarazos. Los vecinos por eso evitaban quejarse de los niños y sus travesuras, el balón golpeando los portones, quebrando el foto que colgaba de la marquesina, el cristal de la ventana.

Vas a ver, plebe jijo de le chingada. Por eso Juan buscaba las aceras de enfrente y sus casas y sus familias. No era niño de la calle pero como si lo fuera. Huía de su casa para irse a la de Fran o a la de enseguida. Fran y él eran los únicos niños de la cuadra, el resto eran morritas menores y mayores pero ningún hombre: el barrio para ellos, para volar en ese patín del diablo, en la baica, la patineta, para patear el balón y jugar a los penaltis y cachar con manillas y pelota de béisbol.

Sentados en el macetero, en el filo de las guarniciones, recargados en el arbotante, bajo la sombra del ficus, desculando hormigas y abriendo fuego con la lupa y el sol de mediodía. Aquello era el paraíso para ellos solos. Algunas vecinas le daban agua y comida, y Juan nunca decía que no. Era callado y ojeras que amenazaban con devorarse los ojos y buena parte del rostro. Una mirada triste y pestañas de tejaván. Un cabello negro y pálido. Un tupé que no hacía más que taparle las heridas del alma. Juan tenía familia y casa, pero era un niño sin hogar. Ahí, en esas viviendas de clase media, solo tenía a su hermana y a Fran, y cuando llegaba su padre no tenía nada.

Una vez el hombre decidió casarse. La mujer, con buena posición económica, compró casa y atendía a Juan y a su hermana. Sí los regañaba, pero sin malos tratos. Pretendía, en medio del desierto, ofrecerles un santuario de manos tendidas, miradas tiernas, abrazos y apapachos, comida y algo de estabilidad. No era la madre, pero parecía. Era la madrastra dulce y comprensiva. Y justo cuando ellos parecían divisar del otro lado de la tormenta el puerto seguro, el frágil camino a la felicidad, el padre decide divorciarse. Y todo se desmoronó.

Volvieron las mentadas y los golpes, la borrachera en casa y el exilio de Juan y su hermana. La calle, la banqueta de la casa de Fran, los gestos generosos de los vecinos, eran su única guarida. Hasta que el hombre se infartó. Sin asideros, frente al abismo insondable, Juan dejó el barrio y se refugió con otros familiares. Dicen que volvió a la cuadra en busca de aquellos tiempos: fumaba desde los doce y pisteaba temprano. Dicen que se asomó de tarde, en busca de alguien. Dicen que conoció gente de mirada oscura y hocico siete punto sesenta y dos. Que por eso lo mataron, saliendo de su casa, apenas a los diecinueve.

jueves, julio 06, 2017

Artaserse por Leonardo Vinci

Una puesta en escena interesante y tomando elementos del Kabuki, obviando las plumas y el hecho de que es una ópera para varones sopranos, venga hay que abrir la mente para escuchar el dulce canto de las sirenas, aunque estás sean sirenos en realidad.




Por cierto uds. saben que una de mis óperas favoritas de Vinci es la cita en la galera.

martes, julio 04, 2017

Que salga la perra

Que salga la perra
3 abril, 2017 por Javier Valdez

El niño se acercó a la maestra. Era un niño de buena conducta, aplicado en clase. Ella se agachó para escucharlo. Le dijo que uno de sus compañeros le había robado el dinero que llevaba para gastar en el recreo. Le preguntó quién y señaló. Le dijo cómo sabes que él fue. Porque lo vi.

La maestra se dirigió al otro niño, que estaba cerca y no sabía de qué se trataba. Me dice Rubencito que tú tomaste su dinero. Que lo sacaste de su mochila. Y quiero saber si es cierto. El niño se quedó callado, con los cachetes inflados y la mirada con filo. Lo negó todo. La maestra se quedó en silencio. Vio a uno y luego al otro. Rubencito traía los ojos salados, anunciando una lluvia ligera y honda. Quién me va a decir lo que aquí pasó. La verdad.

Rubencito miraba al otro y a la maestra. El otro solo lo miraba a él, recriminándole. Yo lo vi, maestra. Vi cuando metió la mano a mi mochila y sacó el dinero. Ni modo que diga que no. Es cierto esto, preguntó ella. Como no recibió respuesta, se levantó y fue hacia la mochila de Irvin y ahí estaba el botín: en un rinconcito, bajo los libros, al mero abajo y junto a una crayola roja.

La maestra lo sacó y lo mostró. Le preguntó a Rubencito si era ese. Y sin contarlo le pidió que le dijera cuánto era lo que le habían quitado. Le dio la cantidad. Era la misma. Treinta pesos, un billete de veinte y dos monedas de cinco envueltas en el papel moneda. La maestra volteó a ver a Irvin, quien seguía con los cachetes blindados y esa mirada de vitral a punto de estallar. Le dijo, con tono severo, que no estaba bien lo que había hecho, que debía haber respeto y honestidad. Le exigió que se disculpara con Rubencito. Se lo ordenó una. Otra. Y otra vez. No lo hizo. Le dijo que se fuera a sentar y que no saldría al recreo. El niño la miró con más intensidad y la amenazó: la voy a acusar con mi papá.

Terminó el horario de clase. La maestra los despidió y salieron todos. Se quedó un rato a ver unos papeles, revisar tareas y una lista de pendientes de la escuela. Ya no había alumnos. Estaban ella y dos maestros, platicando, cuando escucharon unos gritos afuera del plantel y unos golpes producidos por el choque entre la cadena y el barandal. Al menos eso parecía.

Sal, perra. Sal, para ponerte una chinga. No sabes con quién te metiste, puta. A mi hijo nadie lo regaña, menos una perra maestra. Ella escuchó. Se le hicieron de arena las piernas y se puso a llorar y a temblar. No podía salir. El hombre traía un arma y con ella golpeaba el cancel. Los dos maestros la sacaron casi a gatas y la ayudaron a brincar la barda de atrás. En dos semanas no salió de su casa y cuando lo hizo fue para cambiar de escuela.

lunes, julio 03, 2017

Vo solcando un mar crudele

No recuerdo cuando fue la última vez que solicité o tuve vacaciones, quizás sin duda una de las desventajas de trabajar a distancia. Y justo abriendo mi mente a estéticas curiosas me llama la atención esta aria de Artaserse de Leonardo Vinci.

Vo solcando un mar crudele 
Senza vele, 
E senza sarte: 
Freme l’onda, il ciel s’imbruna
Cresce il vento, e manca l’arte;
E il voler della fortuna
Son costretto a seguitar.

Infelice! in questo stato
Son da tutti abbandonato:
Meco sola e l’innocenza,
Chi mi porta a naufragar.


Alcione de Marin Marais

Jordi Savall dirige está interesante ópera de Marin Marais: Alcyone


viernes, junio 30, 2017

Sumaya

Justo hace unos momentos a la hora de la comida discutía con "significat ohter" sobre que era lo que nos daba certeza o identidad como mexicanos. ¿La virgen de Guadalupe? ¿El mole? Pero sin duda es nuestra historia la que nos da la identidad como Aztecas, Olmecas, novohispanos, mexicanos, justo hace un par de horas mientras trabajaba escuchaba a Rita Guerrero cantando una aria de Manuel de Sumaya y precisamente en la búsqueda me preguntaba como sería la ópera La Pertenope, obra perdida, y como habría sido en su estreno.




Como aunque culpa, todos no tuvieron,
en el error de Adán, los animales, 
troncos, pájaros, brutos y cristales;
y no obstante sintieron, el horroroso
crimen que temieron:
Hoy, que este daño viene a repararse,
con el hombre pretenden alegrarse.

Aria:
O feliz, culpa nuestra,
que tanto redentor logra triunfante
con tal fineza muestra,
que le obligó a nacer,
vivir y padecer,
el Ser amante.

martes, junio 27, 2017

Oremos

Oremos
10 abril, 2017 por Javier Valdez

Se fue de la ciudad cuando supo que lo buscaban. Había sido militar y luego de una invitación de un oficial del ejército, se metió a la policía estatal. Muchos, incluso de rango, lo habían hecho, para tener más estabilidad económica y estar cerca de su familia. Pero en tierra de paz narca le habían llegado los pistoleros y tuvo un pleito con ellos. Ahora no se podía zafar.

Por eso huyó con todo y familia. Allá no le fue tan mal pero volvió cuando supo que la bronca se había calmado y que ya no lo procuraban. Pero la suerte ya no le sonreía ni encontró los destellos de la buena vibra que antes lo acompañaba. Se sintió tenso. El culo y el corazón avisan, dicen. Y a él lo asaltó esa sensación. Tragó gordo, se tronó todos los dedos de las manos y se le hizo flaco el camino. No me puede ir tan mal, pensó. Y después de toparse con pared, de tocar puertas que no se abrieron, se metió de taxista.

Su precario optimismo se desvaneció: le estaba yendo muy mal. Le tenía que dar trescientos cincuenta pesos al dueño del taxi por día trabajado y si lograba liquidar todo el sábado, las ganancias del domingo eran para él. Y apenas acabalaba para pagar la cuota y le quedaba muy poco para comer y aportar a la casa, para la escuela de los hijos y otros gastos. Eso lo estresaba. Apretaba los dientes como queriendo morderse las encías y le pegaba al volante y al tablero. No es posible que me esté yendo así. Perra vida.

Empezó a pelearse con el patrón, porque le parecía injusto que de los quinientos que apenas llegaba a sacar, solo le quedaran 150 pesos. Se peleó con él y con los otros automovilistas. Usó el claxon para reclamar y varias veces estuvo a punto de tramarse a golpes. Esto no es para mí, diosito. En eso estaba, lamentándose y mentándola a diestra y siniestra, cuando recibió una llamada. Tengo algo para ti. Te llamo en la tarde y te digo dónde nos vemos.

Unos empresarios, de esos inversionistas que realizaban fuertes operaciones que siempre iban entrecomillas, que generaban empleos y reactivaban la economía regional, lo querían de guarura. Estaba contento. Buena paga, aunque sin horarios. Por fin iba a alivianarse. Le brillaban los ojos y la vida le sonreía de nuevo. Tenía que guardar las armas largas y usar las cortas, para resguardar a esos pesados. Un día que salió muy temprano le dijo a su mujer no sé a qué hora regrese. Ya hace dos meses y no ha regresado.

En la iglesia, la catequista preguntó a los niños por quién querían orar. Unos dijeron por la paz, otros por el perrito enfermo. Ella, la hija de apenas diez, pidió que oraran por su padre. Por qué, preguntó la maestra. Porque está desaparecido. Y mi madre se la pasa en la iglesia, llorando. Y yo no puedo dormir.

lunes, junio 26, 2017

Baldassare Galuppi

Ya saben que me encanta el clavecín y más si es orquestado o en concierto, tenía rato de querer compartir con v. a Baldassare Galuppi, un interesante compositor Veneciano.


viernes, junio 23, 2017

Conciertos para fotepierno de Cimarosa

Hace algunos días hablaba de dos versiones para piano y clavecín de un concierto para clavecín-piano compuestas por Domenico Cimarosa, así que he aquí más al respecto.


martes, junio 20, 2017

Piano y clavecín bajo Cimarosa

La semana pasada escribía, mejor dicho compartía algunos videos sobre Cimarosa y la apreciación no solo versó en conciertos, sino incluso en obras para instrumento en solo: clavecín y pianoforte.



El quinto en la lista

El quinto en la lista
17 abril, 2017 por Javier Valdez

Soy el número cinco. Lo dijo para que nadie lo oyera. Su voz baja llevaba los decibeles del cementerio, la tersura de las sombras cuando el día se despide y el sol se cae, ya sin fuerza. Sus amigos se quedaron absortos. No sabían de lo que hablaba, pero se lo imaginaban. Soy el quinto, compadre. Es la neta. Ya mataron a cuatro, de un total de siete. El siguiente soy yo.

Era policía municipal. Doce en apenas tres meses y medio habían sido quebrados a balazos: trozados por la espalda, sorprendidos en sus casas, abiertos y sangrantes, desgarrados, arremangados por las tripas, con las ideas grises desparramadas en la nuca y los proyectiles traspasando la piel y perforándolo todo.

Siete habían sido los agentes que acudieron a la balacera. Los soldados eran el objetivo. Se quedaron en medio de un estruendoso y aplastante fuego de alto calibre. Granadas, disparos de plomo gris candente. Unos setenta gatilleros jalándole a las armas. Solo se escucharon gritos de lamento, de auxilio, sobre todo cuando empezaron a incendiarse las patrullas militares y los de uniforme quedaron atrapados, devorados por las llamas.

Fue cuando llegaron los policías. Muchos se resistían. Tal vez una orden de que no se acercaran, quizá el miedo de acudir. Fueron siete los que se arrimaron y como pudieron ayudaron a los militares heridos, pidieron apoyo por el radio y llamaron a las ambulancias. Cargaron a los soldados, les dijeron aguanta bato. Todo va a estar bien. Ya viene la ayuda, tranquilo, tranquilo. Ya están a salvo. Se los llevaron al hospital.

El saldo fue de cinco militares muertos y varios heridos. También un socorrista lesionado. Bastaron unas cuantas semanas para que supieran de esa lista negra: son siete y los siete van a morir, uno a uno, trozados por las ráfagas filosas de la espada narca. Y así fueron cayendo. Cuando salían de turno, frente a sus familias, levantados y luego aparecieron ejecutados a tiros y torturados. Cuando tuvo la certeza de que lo esperaban en algún lugar dos, tres, cuatro o cincuenta balas, les dijo a sus amigos: sigo yo.

Trataron de calmarlo. El bote de cerveza tenía miedo, por eso temblaba en sus manos. Las papitas y los picadientes para pinchar el queso y las salchichas se le negaban, se movían o brincaban de plato en plato. No le voy a decir a la familia, no quiero que se preocupen. Trataron de calmarlo y se embriagaron. Él no pudo. A los días lo enviaron a cuidar una casa de seguridad. Sus días en el calendario eran números rojos.

Estaba ahí, parado. La mano en el arma y la vista de halcón. La vida no vale un cartucho y para él había varios. Desde un carro asomaron dos y le dispararon. A los días ejecutaron a otro y a otro.

lunes, junio 19, 2017

Cielo y Agua

Como uds. saben estimados 3 lectores, como buen matemático soy afín a la obra de Escher y hoy comenzando con mi jornada laboral o tedio laboral al revisar el libro de las caras, el Cheque compartió un interesante video, el cual comparto.




Debo confesarles que he tenido un poco de desidia con mis cursos en coursera, en particular pareciera que el curso de redes sociales y económicas ya no tiene parangón con lo que me emociona. ¿Será que me estoy volviendo viejo? Tonto de mi, como si ser viejo fuese motivo de algún sentimiento negativo, mejor dicho he andado muy flojo en términos intelectuales últimamente.

viernes, junio 16, 2017

What makes a good life?

¿Ustedes, estimados tres lectores, qué opinan al respecto? Me queda claro que como seres gregarios que somos es un hecho el placer que nos da el reconocimiento de nuestros congéneres más allá del dinero o la fama, en cierta forma el reconocimiento puede verse como resultado de estos otros tantos atributos modernos.


Domenico Cimarosa

Ya les he contado que uno de los programas que me gustaba mucho escuchar cuando el tráfico era una constante en mi camino de regreso de la oficina a mi cueva en el chilango era el de la otra versión. Ahora no hay programa, ni tráfico, mas no pierdo la costumbre de comparar versiones, en particular si se trata de la versión ejecutada con clavecín y la otra con piano forte. Las obras o mejor dicho la obra fue escrita por Domenico Cimarosa.



martes, junio 13, 2017

El cocodrilo

El cocodrilo
24 abril, 2017 por Javier Valdez

No le gustó la escuela así que huyó de ella y de la casa de sus padres. En la ciudad, andaba de vago y temerario, como buscando bronca por todos lados, piruetas en los cruceros, toreando carros y retando al sol. En una de esas pensó que no le iba a pasar nada. Se sintió invencible, más que nunca, y saltó sin fijarse al río de acero y ruedas de la avenida: un camión de pasajeros lo atropelló y los testigos dijeron que vieron cómo las ruedas le aplastaban la panza.

Pero él se levantó de ahí como si nada. Un tío supo y le dijo este güey tiene piel de cocodrilo. No le hacen nada las llantas. Por dentro se preguntó si tampoco le entraban las balas. Lo metió en su casa y le dio comida, lo apoyó y le dio dinero. Como andan en el negocio, en cuánto pudo le dio una pistola y le dijo eres bueno para los chingazos y muy entrón a la hora de las balas, a partir de hoy eres mi guarura.

Cuando agarró cierta experiencia en el manejo de armas y en las operaciones del tío, le encargaron que se hiciera de cinco o seis cabrones. Ellos van a ser tus subordinados. Ahora tú eres mi jefe de escoltas. Y para donde andaba el tío, andaban él y ellos. Le quitó a policías y soldados del camino, limpió las veredas de enemigos y eliminó espinas a las flores de ese jardín de polvo blanco y dólares. Ni la sangre llegaba a mosquear el edén del tío que también era de él. Traía troconas del año, con suspensión de miles y blindaje grueso. Las morras se le subían sin que él les cerrara el ojo y tenía mujeres para mañana, tarde y madrugada.

Un día les dijo tómense un descanso. Pero jefe, está cabrón ahorita. Nada, nada. Me voy a quedar solo. Voy al río, a probar las llantas en el lodazal y a cotorrear con unas plebes. Pero jefe. Cómo chingan. Váyanse a cotorrear. Se fue al río y arremangó con lodo y agua. Levantó polvareda y construyó nubes en las dunas. Rugió el motor y las llantas aguantaron la carrilla. En la tarde les dijo a las chavas, vámonos de antro. Una en las piernas y otra al lado, abrazándolo. Pisteaban tequila y cerveza. Los enemigos lo vieron. Viene solo, cuchichearon. Hicieron señas. Lo rodearon. Al tercer balazo les contestó con cinco. Tumbó a dos. Pero eran muchos. Las chavas brincaron. Otros clientes se tiraron al suelo. Unos encerrados en el baño, tras los sillones teiboleros o la barra, los meseros hechos bola en un rincón y los que habían permanecido en la pista quisieron tumbar la puerta a patadas. No pudieron.

Ya sumaba cinco balazos en el pecho, abdomen y en un brazo. Y les seguía contestando. Hijos de su pinche madre, aquí está su cocodrilo cabrones. Tras tras tras. Hasta que soltó el rifle y se quedó callado.

martes, junio 06, 2017

La lavadora

La lavadora
1 mayo, 2017 por Javier Valdez

El hermano mayor siempre andaba cuidándolo. Un paso atrás, pegado. Más cerca que la sombra. Así tenía que pasársela porque el menor era travieso, alocado y ocurrente. Su adolescencia le dolía hasta los huesos y quizá por eso brincaba y saltaba, se iba de vago con los de la cuadra y se encaramaba en las trocas cuando se trataba de ir a dar la vuelta.

Un día se le desapareció. Él quería que su madre dejara de tronarse los dedos y las palmas de las manos de tanto que lavaba. En el lavadero y a los lados, montones de ropa propia y ajena. El mayor trabajaba pero no podía con tanto gasto. El menor solo medía las calles y las banquetas, los centímetros de las esquinas: apedreaba el sol, calmaba los fuegos con Pepsi, mitigaba el hambre con torcidos o algún gansito, y lanzaba palabras que enervaban el viento de la tarde.

Ese día le ofrecieron un cigarro de mota. Ten morro, pa que te alivianes. Los de la cuadra se desaparecían y él sabía dónde estaban cuando no se juntaban en la tienda de la esquina. Atizó el gallito y se puso loco. Era la primera vez que ese humo denso llegaba a sus pulmones y al cerebro. Le botó la cabeza y sintió el pecho de acero. Voló, porque no sentía sus pasos, hasta donde se escondían los del barrio y ahí le ofrecieron cerveza gratis y más yerba. El jefe se le acercó y le dijo ei morro, vamos a hacer un jale. Es viernes santo y hay que tumbar verdes. Te doy mil dólares por cada guacho que tumbes. Le atoras o no.

Regresó a su casa, todavía con las alas puestas. Le dijo a su mamá madrecita, ya te voy a comprar tu lavadora pa que te cures las manos, pa que no te duela más la espalda. La señora lo vio como quien mira un ángel y le dio la bendición. Regresó con la banda y le dio el sí al patrón. Vamos pues. Pensó que era como tumbar monitos de plomo en los juegos de la verbena y ganarse un oso grande de peluche. Vamos pues. Pero todo fue llegar y empezó la tracatera. Él iba delante, en el primer convoy. Pum pum pum. Fue de los primeros que cayó. En la confusión y la tracatera unos huyeron y otros, los menos, atinaron a seguir enfrentando a los militares.

Él quedó en el monte, tirado y boca arriba. Encima, un cuerno de chivo todavía humeante. Los verdes lo vieron y lo patearon. Le preguntaron cosas que no entendía. Sintió frío y vio la sangre que corría. Balbuceó cuando lo levantaron para llevarlo al hospital, entre maldiciones e interrogatorios, antes de quedarse tieso, antes de que el sol muera y los gritos lejanos que apenas escucha se apaguen, repetía una y otra vez, ya con los ojos cerrados o entreabiertos: no podré comprarte la lavadora, mamá.

martes, mayo 30, 2017

24 horas

Veinticuatro horas
8 mayo, 2017 por Javier Valdez

En la cárcel él era el jefe. Lo respetaban y cuidaban. En su pedigrí de cruces, de ficha en la policía y el drenaje de lluvia roja, él tenía gordo el expediente y también los güevos. Y así lo presumía y gritaba, retaba y escupía, aunque fuera al viento. Pero se la sentenciaron. Le quedaban días en el penal y sus enemigos lo sabían. Vas a salir, cabrón. Acá, afuera, te esperamos: no pasarán veinticuatro horas para que bese a la calaca. Le vamos a dar fierro, de eso no se salva el güey.

No hizo caso. Entre las rejas, los módulos del penal, las carracas y hasta con los celadores, él tenía la guadaña y podía jalar del gatillo. Era el rey y sultán, patrón y príncipe, dios y el diablo: aire acondicionado en su celda, televisión de pantalla plana, doce teléfonos celulares, mujeres que pasaban por el pórtico de seguridad como cruzar la puerta del supermercado, drogas en la alacena y cartuchos en el horno de la estufa, el mercado local le rendía pleitesía y le mandaban tributo. Todo ahí pasaba por él.

Cuando llegó la hora de salir le hicieron una fiesta. Le decían jefe para acá y jefe para allá. Patrón esto y aquello. Había banda y unos chirrines, mujeres vampiro y polvo en charolas. Lo abrazaron fuerte, le palmaron la espalda y apretaron su mano. Viejón, a sus órdenes. Usté manda. Le desearon lo mejor porque al día siguiente saldría por la puerta grande, libre de todos los cargos, limpio el expediente manchado. A su paso, con una maleta al hombro, los polis se le cuadraban y hasta el director de la policía fue al pasillo a desearle suerte. Él agradeció, bajó de la alturas y miró condescendiente, hizo reverencias y sonrió por gratitud y cortesía.

Fueron por él en dos blindadas. Otra vez jefe para allá y jefe para acá. Sus hijos, ya adolescentes, lo rodearon con abrazos y su mujer lo colmó de besos. En la casa había una comilona y la tambora. Llegó y le tocaron una diana y todos se pusieron de pie y le aplaudieron. Ídolo y campeón mundial. Patrón y jefe siempre. Amigos, parientes, vecinos y compinches lo recibieron como jeque mundial de la muerte. Se sentó en la silla grande, poltrona fija y con descansabrazos anchos: escarféis de la Díaz Ordaz, en sus aposentos y con el control de la fiesta, música, comida y bebidas en sus manos, como quien cambia de canal la tele.

Llegó la noche y la madrugada. Mujer, quiero descansar. Lo llevaron a su recámara y se acostó. Su mujer acurrucada a un lado, abrazándolo. A media mañana tocaron la puerta. Era un primo que preguntó por él. No quiso pasar así que él salió a recibirlo. Muy querido por todos, no vieron el veneno entre cejas. Tras él entraron cuatro y le dispararon a quemarropa. Te dije, puto. Te dimos veinticuatro horas.

lunes, mayo 29, 2017

Un poco más de Giacomo Facco

Ya había hablado, mejor dicho había mencionado a Giacomo Facco y me gustaron sus conciertos "italianos".


La semana y algunas óperas en castellano

En realidad no es que esta semana haya empezado a escucharlas, la púrpura de la rosa, ya la había escuchado, incluso tengo la grabación de Garrido, mas todo surgió el sábado mientras trabajaba un rato resolviendo unas dudas de mi hermana sobre números complejos y traía en mente una rola de Handel, cuando di con la música de la coronación que escribió, luego pensé que era demasiado anglofílico, cosa que de por sí ya alucino por el país donde radíco, algunos procesos de la oficina, los cursos y mi coco. Así que en un arrebato castellanista busqué la rola de viva Felipe rey, que es una pequeña sección cantada en la púrpura de la rosa y en ese surfear por la red de redes di con una versión en vivo de la ópera de Torrejón, la zarzuela "Salir el amor del mundo" de Sebastián Durón y Giacomo Facco con las amazonas de España.








martes, mayo 23, 2017

Henrico Albicastro

Y para tener un poco de concentración experimenté escuchando la interesante música de Henrico Albicastro


Malayerba

A manera de homenaje a Javier Valdez, periodista abatido, publicaré cada semana sus diferentes entradas de malayerba.

Te van a matar
27 marzo, 2017 por Javier Valdez

Se lo decían los amigos, los familiares, los compañeros del gremio. Cabrón, cuídate. Estos güeyes no tienen madre. Son unos malditos. Pero él seguía escribiendo críticas y denuncias en su columna, en uno de los diarios de la localidad: apedreando con sus teclas, sus palabras, el ejercicio del poder político, la corrupción, la complicidad entre criminales y servidores públicos, la policía al servicio de la mafia.

Tenía varios años como reportero y suficiente experiencia para hacer trabajos de investigación. En la región sobraban los temas, pero todos los senderos, escoltados de plantas con espinas, conducían a la pólvora incendiada o en espera del gatillo, las miradas densas y vidriosas de los jefes, los callejones que pueden sacar de apuros y que no tienen salida, las calles que solo conducen a un humo caliente, que se levanta y baila con el viento, después del pum pum.

Pero él tenía en el pericardio un chaleco antibalas. La luna en su mirada parecía un farol que aluzaba incluso de día. La pluma y la libreta eran rutas de escape, terapia, crucifixión y exorcismo. Escribía y escribía en la hoja en blanco y en la pantalla y salía espuma de sus dedos, de su boca, salpicándolo todo. Llanto y rabia y dolor y tristeza y coraje y consternación y furia en esos textos en los que hablaba del gobernador pisando mierda, del alcalde de billetes rebosando, del diputado que sonreía y parecía una caja registradora recibiendo y recibiendo fajos y haciendo tin en cada ingreso millonario.

Los negocios en la agenda de los mandatarios eran su tema preferido. Cómo sacaban provecho de todo y la gente jodida en las calles, donde la indigencia crecía como la basura y se adueñaba de banquetas y esquinas, los prostíbulos estaban sobrepoblados y en los hospitales sobraban enfermos pero no había camas ni médicos. Eso sí, las cárceles hacinadas y el imperio del humo, de la nube negra tapando el cielo estrellado, colmaba las cabezas de los habitantes de la región: enfermaba, pero no hasta la indignación. Y en eso él, de plano, no cejaba ni cedía. Ni madres, repetía. Y se ponía a escribir.

Una denuncia había puesto en el ojo del huracán a uno de los legisladores. Él se unió a quienes criticaron su poderío y sus lazos con las cumbres del poder político, económico y criminal. Fueron pocos los detractores y casi ninguna pluma, pero no se quedó callado. En el feis publicó una de esas fierezas, de palabras valientes, y le dijeron güey, bájale. Estos cabrones te traen ganas. Te van a matar. Él contestó Ba. No me hacen nada. Me la van a pelar.

Pasaron tres horas después de esa publicación en redes sociales cuando lo alcanzaron y le dispararon, de cerca para no fallar.

viernes, mayo 19, 2017

Ode on the spirits of Shakespeare

Despite of curious work curiosities, I've needed to start writing in the Shakespeare's language and this week as well I've enjoyed Thomas Linley an his ode on the fairies, aerial beings and witches of a midsummer night's dream author.


miércoles, mayo 17, 2017

Desactivando el cara libro

Me sorprende que el cara libro esté tan incrustado en el día a día, justo antes de presionar el botón desactivar el corazón me tamborileaba como si fuese el fin del mundo y en este momento que escribo al respecto siento una curiosa ansiedad. Las razones de haber hecho tal cosa son varias, quizás por el mero placer de no existir en esa red, por un momento claro.

En el fondo las tripas se mueven y en cierta forma estoy molesto de que me quieran maltratar, como si no valiese ni un céntimo y quizás por esa razón me desquité con mi cara pública en la red de amigos. Veremos cuanto tiempo pasa de  aquí a que se da cuenta. Por lo pronto he decidido caminar a solas, pues no soporto ser el motivo de odio y malestar de otra persona y menos si tal supónese es la media naranja.

Uno de tantas crónicas de Javier Valdez

He tomado de aquí la siguiente crónica: http://riodoce.mx/ de Javier Valdez, periodista asesinado hace algunos días, curiosamente me llamó la atención por que tengo un proyecto de escritura en algún otro lado titulado El consultor.

Malayerba: El licenciado

15 mayo, 2017 por Javier Valdez, qepd. 

El tío ya no lo aguantó. Era la vergüenza de la familia. Así que decidió meterlo a un centro de internamiento para adictos. Llamó con alguien y rápido llegó la voladora: una camioneta cerrada con siete jóvenes que lo tumbaron a empujones y patadas, lo ataron con manos y brazos y luego de someterlo, lo metieron al vehículo para llevárselo. Salieron de ahí hechos la mocha y apenas el polvo marcó la partida.

Llegaron y lo siguieron tundiendo. Se acercó alguien que parecía el que mandaba. Bien vestido, alto, con voz gruesa. Todos se detuvieron frente a él, casi cuadrándose. Bola negra, dijo. Y todos reiniciaron los golpes. Esta vez le cortaron parte de la espalda y le abrieron la cabeza. Al diagnóstico se agregó fractura de clavícula. Se quedó ahí, tendido. Le dieron paracetamol y le gritaron al segundo día ya levántate güevón. Órale, este no es un hotel.

Lo sacudieron, le dieron polvo y reaccionó. Vámonos, tenemos que ir en la voladora por otros dos. Eso era la bola negra y él debía aplicársela a otros. De lo contrario, se lo harían de nuevo.  Repartió tantos chingazos como bolas negras y fue así que logró que lo incluyeran entre los invitados a las fiestas. Otro nivel. Cerveza, yerba y perico. Las mujeres que del área femenil también estaban para ellos. Podían bailar y drogarse, y luego entrar sin permiso en sus oquedades. Una vez en la burbuja nebulosa de los viajes fantásticos no había manera de oponer resistencia.

Había permisos y premios, y también para él. Se los fue ganando a fuerza de puñetazos y patadas. De decirle sí al jefe, que era el licenciado. Lo enseñaron a delinquir y a pasar las líneas de las drogas. Le pusieron de apodo el demonio. Cuando el tío fue por él le dijeron que estaba mucho mejor. Pero no lo vio. Dónde anda. Es que fue a comprar comida y a botear en los cruceros. Pero va muy bien, pronto estará totalmente recuperado. El tío se fue, aliviado por las buenas nuevas pero no del todo convencido: no haberlo visto le dejó amarga la boca.

Ninguno como él. Les decía el licenciado tráiganme al demonio y se lo llevaban. Era bueno para los golpes y para cumplir las órdenes. Un samurái de los enervantes y las luchas callejeras. Puma de alcantarillas. El demonio llegaba y paspas. La víctima no se levantaba en días. Un premio para él. Sabía que podía saborear la droga que quisiera, y también a las recluidas en el área contigua. Se sumergió en las arenas movedizas del placer, de los viajes en globo y del paseo por las nubes oscuras de los sótanos. Sonrió y babeó. Y así quedó, esparcido en el piso, con viscosidades en la boca. Inerme. Cuando fueron por él para aplicar otra bola negra, el licenciado dijo ni modo. Era mi preferido. Y gritó bola negra.

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Este me ha llamado la atención por el hecho que en algún momento me imaginaba era todo un hito cumplir la edad de Cristo, cuando terminó crucificado.

33 años

13 marzo, 2017 por Javier Valdez

En su cumpleaños, la familia le hizo un pastel y algo de comida para sus amigos del barrio y de la escuela. Doce años. Pastel de chocolate, refrescos, palomitas, papas de la Sabritas, pizza y rolas de Shakira. Un punto negro, una horadación, en esa semilla que ya era su vida lo hizo decir que sí a uno de sus vecinos: en la parte de atrás de la casa le ofreció un toque de cigarro de mariguana.

Agarró el churro y le pegó hondo. Se quedó quieto, en silencio, mirando a la nada. Y dijo esto es mágico. Regresó a la fiesta de su cumple y se sintió flotando. Entre la música, el griterío y la comida, nadie se percató que él andaba bien pacheco. Pronto le entró a las metanfetaminas y de ahí el brinco fue fácil para esnifar cocaína.

Su madre le dijo al padre. Bajó sus calificaciones y terminó en la calle, en lugar de la escuela. No quisieron regañarlo. Les molestaba el qué dirán. Sin preguntarle, lo metieron a un centro de rehabilitación, pero fue peor. De la prepa saltó sin red al posgrado en drogas e ilícitos.

No tardó mucho en ingresar al penal. Asaltos y robos, habían sido sus delitos más constantes. Una que otra riña o alteración del orden público: las suelas gastadas, tallando el pavimento y encharcándose en el fango, el polvo en las pestañas y en esa mirada fija, de ojos volteados que no reaccionan, los brazos flacos de sus senderos sórdidos, los pies a rastras pero sin surcar, la sangre al estilo Pollock en su piel y en la camisa.

Ingresó por robos y luego repitió por secuestro. En el penal primero fueron tres años, luego cinco y después entraba y salía como quien viaja y regresa a su vecindario. A veces iba a casa, con su madre. Sentado en un sillón, su conciencia no alcanzaba para sostener una conversación con ella o hermanos. Eran los restos, lo que quedaba de ese chapuzón temprano en las arenas movedizas de la perdición.

Una noche recibieron la llamada. Esos ring que se esperan siempre ya tarde o de madrugada. Esperar, esperando que no lleguen al teléfono de la recámara. Lo persiguieron en carro y luego a pie. Lo corretearon por calles y callejones. Primero a golpes, tablazos, cadenazos. Trescientos metros entre los recovecos del arroyo, abajo del puente, en medio del bledal, a machetazos. Qué importa si fue una deuda, un pleito pendiente. Le tiraban y tiraban y seguro estaban de que le daban, pero él seguía: se agachaba, se hacía a los lados, caminaba y corría como rengo y luego se recuperaba y de nuevo tomaba velocidad y de nuevo tras él, y a ratos se les perdía.

Le dieron machetazos y tres balazos para que no se levante más. En las bolsas del pantalón encontraron su credencial y un número de teléfono anotado en un papel viejo, con tinta borrosa: mamá.