martes, febrero 16, 2016

Requiem de Heinrich Biber

Uno de los momentos cúspides de mi educación sonora o disfrute músical fue cuando a gran volumen escuché uno de los requiem de Heinrich Biber, mientras mi cuerpo era movido a 120 km/h en alguna avenida de circulación rápida, la interpretación hecha por Jordi Savall es más que excelente, dramática y llena de emoción como la mayoría de sus interpretaciones. Ustedes saben que no me declaro creyente y estoy cercano a ser ateo, sin embargo tal situación no demerita el que pueda disfrutar de los constructos humanos que nos acercan a la maravilla de imaginar un orden.


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