lunes, enero 11, 2016

The sun machine is coming down

David Bowie en The Hunger
Somos constructos de otros que estuvieron antes que nosotros, por eso hablar de uno es hablar de nosotros:

Tengo que admitir
veo con alegría y tristeza
inmenso el devenir
humanos no se dan cuenta

David Bowie en The laberynth

sin embargo eso no importa, pues somos pirámides construidas sobre otras pirámides, el Mayor Tom ha viajado a lares insospechados y sin duda por Kubrik o por la carrera espacial surgió el tema en sus neuronas. Las velas se apagan y la vida es como la endeble llama que posa tintineante, sin embargo por suave que sea su bailoteo tiene la capacidad de brindar luz y calor, además de prender otras velas.

Lo que importa es lograr que ese fuego se transmita, como Conrad nos advierte hay un sinfín de peligros, marchemos al destino y quizás nos encontremos de nuevo con el Mayor Tom donde el polvo estelar es cera para sempiternos universos.

la mente trascienda el cuerpo
Qué hemos hecho para que lo etéreo
cobre vida, hermosos míos
el laberinto y los vicios
constantes, mas moverse
he ahí la Virtud
sea a Itaca o Avalón
en pos del Grial inasequible

Una de las primeras imágenes que me conmovió, cuando me topé por primera vez a David Bowie en los discos de mi padre.

Hace unos días despertaba con mis neuronas trayéndome Black Star, maldecía en ese momento, pues pensaba que quizás era un pérfido augurio, sin embargo ahora que observo el laberinto que es la vida bendigo tal, pues siendo racional y optimista, que mejor legado que el nosotros deja quien nació en Brixton y cuan esfinge nos plantea acertijos.


David Bowie en México, fotos de Fernando Aceves

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