sábado, diciembre 19, 2015

El año ceja y no por ello las aventuras

Años atrás cuando el libar de Dionisio fluía por mis venas y en un arrebato de escritura plasmaba lo divertido y sorprendente que eran las nuevas experiencias con los humanos y sorpresa me entusiasmaba darme cuenta que era tan humano como aquellos que causaban ese amor-cariño especial. Ahora en esta época quizás la diferencia sea en kilos y en cuestiones comunes, pareciese que no he dejado la escuela y sigo con la escuela que es la capoeira, así en esta época y con estas nuevas neuronas, sigo sorprendiéndome por lo que es ser gregario. Quizás la fortuna no sonríe en dígitos de un banco, pero sí en la sinceridad de libar cebada y otras cuestiones interesantes, claro además de las feromonas, en el caso de mi "special one", y endorfinas, en el caso de aquellos con quien comparto la cagüama, los juegos, las cenas, las actualizaciones en el cara libro. Así como otrora Space Oddity sigue causándome lágrimas por el viaje que representa la existencia y emoción por las memorias de un festival de la libertad, pues sin duda la capoeira es eso: mandinga de exclavo, juego de libertad.






No hay comentarios.: