lunes, julio 27, 2015

De nuevo en la ciudad de México

Heme aquí de nuevo en la ciudad que me vió nacer y me acogió, heme aquí escribiendo desde la casa de mi mamá, otrora rodeada de otras casas, de jardineras cuidadas, de un ambiente residencial y de barrio, ahora quedan los rostros de tales casas y el cuerpo de un transvestido que deseaba ser esa casa, como aquel asesino que salió en el silencio de los inocentes. Banquetas irregulares y basura en cada esquina, me siento a momentos que soy de aquí y en otros que era de aquí. El simple orden en las calles brilla como si fuese un augurio de lo que sucede en el resto del país, un país sin orden, corrupto, adormecido por la amapola de la ambición. Es la decadencia, la que pareciera es la norma del momento y la regla de siempre. Llegue a estas tierras que se dicen mexicanas por el sureste y recorri su joya turquesa, una joya que la madre tierra nos ha dado el privilegio de observar y en nuestra regla hemos puesto precio, cortado las blancas playas de sus verdes cabellos y en su lugar concreto y empalizadas. Todo tiene precio y sin duda es un robo, pues la tierra prodigiosa no cobró por ella, miles de años hechos billetes para unos cerdos que quien sabe donde vivan. Los hijos humanos de esa tierra metáforas vivientes de un cuerpo tosco, torpe y flojo. Es este momento en que en mi tierra amada, que me dió el más grato don que es la existencia, en este constructo llamado México se rige por la enfermedad revolucionaria hecha institución.

No hay comentarios.: