jueves, octubre 17, 2013

No me mueve mi dios para quererte

El oscuro manto hasta estos lares boreales alcanza, sin duda son los pies los que cubre o la cabeza, pues los gélidos vientos son prueba de ello. Me declaro admirador de muchas mujeres y en estos lares tan cercanos del punto donde todos las direcciones convergen al sur me sorprende ver a tantas con velos y la religión cuan cadenas. ¿Qué pensaría la décima musa al ver ahora en estos tiempos la libertad ultrajada por tan invisibles correas?

Mas el propósito de esta entrada no es cuestionarse, sino situarse, he terminado de ver una película que recomiendo, pero qué son mis deseos, nada frente a los vuestros que por palpitar y curiosidad propia satisfagan.




Sin duda al escucharla, sus palabras tomo prestadas y quemo con dos carbones encendidos:

Detente, sombra de mi bien esquivo

Detente, sombra de mi bien esquivo
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.

Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero,
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo?

Mas blasonar no puedes satisfecho
de que triunfa de mí tu tiranía;
que aunque dejas burlado el lazo estrecho

que tu forma fantástica ceñía,
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.

poema tomado de ciudadseva escrito por la musa novohispana.

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