lunes, abril 29, 2013

Casi mitad de año


Las noches del domingo al lunes, generalmente trascurren con cierta ansiedad, pues terminan los días de descanso y comienza la semana laboral con el imperativo de levantarse temprano para estar en junta. A últimos días es ajustar mi horario para dormirme temprano, cosa que no hago en fin de semana que generalmente me duermo a altas horas de la madrugada. En el caso de este lunes sufrí el ataque de mosquitos, según yo para evitar este ataque y dado que tengo verdugones en el brazo izquierdo por las picaduras decidí fumigar mi cuarto y cuando me fui a dormir sentí con cierto alivio el ligero olor a insecticida. Hice el esfuerzo de no ver pornografía(1), quize decir actualizaciones del cara libro y comencé a respirar profundamente para forzar la relajación y por ende el sueño. Situación que generalmente me funciona y esta ocasión así aconteció hasta que en sueños empecé a sentir picazón y a soñar con mosquitos, cosa nada alejada de la realidad, pues me desperté de ex abrupto(2) por los zumbidos de dichos insectos, intenté dormir de nuevo, pero las bestias miniatura no cejaban en su ataque, así que medio emputado revisé el celular y apenas eran las dos y media de la mañana, me erguí, prendí la luz y comencé la cacería. Matando de un ingente almohadazo a uno que estaba posando en la pared que da a la cabecera de mi cama, luego me quedé un rato sentado, cuando escuché el zumbido de otro que terminó siendo aplastado por mis palmas.

Me volví a dormir, cuando, un tiempo después, la ansiedad de escuchar zumbidos hizo que me levantara, prendiera la luz nuevamente y me sintiera un loco desquisiado, pues escuchaba zumbidos, pero no veía insecto alguno, confiando en la poca lucidez a esas horas, me quedé sentado y fue cuando vi pasar el insecto, intenté aplastarlo, pero este burlo hacia la derecha, luego se posó en el techo y le solté un toallazo, sin embargo logró eludir facilmente mi ataque, me quedé quieto y su ambición de sangre logró que sucumbiera ante mis palmas. Frustrado por que en la pantalla del celular se leía las tres y cacho de la mañana, me forcé a dormir resignándome a que el lunes laboral transcurriría con sueño. De pronto escuché más zumbidos, quize ignorarlos, pero de pronto sentí el ataque dentro del orificio del oido, grité y desesperado me paré de la cama, prendí una vez más la luz y blandí el insecticida comencé a liberar el gas por abajo de la cama, atrás de las bocinas del modular, el closet, cerca de la ventana y vi huir 3 insectos, decidí dejar la luz prendida e irme a dormir a la cama de mi roomie ausente, no sin antes ponerme un short, dada mi desnudez, rocié más insecticida y huí de mi cuarto.

Ya en el cuarto de mi roomie me quedé profusamente dormido, dos horas después sonó el despertador, tan cómoda su cama matrimonial y de pronto un zumbido, un pinche mosco se elevaba victorioso de mi cabeza y se ocultaba, aprovechando que su víctima debía de correr, como otros oficinistas que corren para llegar a la hora, cuan buenos Godinitos, esperando su turno para succionar la sangre de Gea, mientras plácidamente duerme el sueño de los titanes.



(1) El hombre que viva parcialmente sólo y que diga que no ve pornografía es un mentiroso.
(2) Nota a los ñoños de la ortografía: no es lo mismo ex abrupto que exabrupto, la primera se usa como sinónimo de de repente y la segunda como de salido de tono o grosería.

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