martes, febrero 19, 2013

¿De qué sirve rendirse ante los placeres, si el precio es la libertad?

O chinga tu madre Bancomer...

Tu existencia de usufructo me tiene tomado de los cojones, exprimiendo mi existencia. Se sirve del Behemot plagado de moscas para zumbar dolorosamente y en cuanto uno intenta aplastarlas estas se dispersan. El sistema perfecto: el cúmulo legalista que está llevando al caño todo progreso humano. Moscas que se alimentan del putrefacto cadaver viviente. Edificio que se aprovecha de la impersonalidad y del tedio para evitar cualquier reclamo. Bien lo dice aquel que sale en el documental de la reina de Versalles: más allá de beneficiar para renovar los bríos se encargan de alargar la vida del moribundo y una vez que ha finalizado todo, su cuerpo molido alimenta a otros.

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