sábado, agosto 20, 2005

Castillo con patas de urraca...

Los días se han acortado y en esos instantes cortos el número de películas comerciales ha desbordado lo sanamente adecuado. Las trivias y el gran oráculo google son los culpables de una fuente no numerable y finita de pases. Pero, no es que me queje, afortunadamente he visto una película-manga. Es interesante la concepción de los artilujios tecnológicos de dicha película. Naves cuan bicicletas voladoras, todo mundo vestido de una manera exageradamente cursi-victoriana. Me refiero, claro, al "film", si los puristas de lenguaje lo permiten, de dibujos animados, manga, más inverosimil que hasta el momento mis ojos recuérdenme.
La sensación post-desgracia fue muy diferente a la que tuve cuando mis pupilas lloraron por charco turbio o por la irrealidad cristiana de entes malditos. No, la sensación fue de alegria, bienestar y sobre todo de saber que aun puede haber mil y un maneras de imaginar y desvariar. No todo está, gracias al demiurgo, orientado a musicales, cuerpos perfectos y clásicos estereotipos que otras producciones orientadas al segmento A idolatran. Definitivamente los mangas siempre sorprenden y sobre todo alimentan el cansado espíritu consumista y torpe al que nos reducen ciertas producciones del amado país del norte.

2 comentarios:

Rafael Peñaloza dijo...

A usted también lo están bombardeando con spam ahora.
Por cierto, qué manga vió? Ya me metió la curiosidad.
Saludos.

Saffog Tochtli dijo...

A ti también te han bombardeado... El manga se titula el increible castillo vagabundo... no recuerdo el título en lengua sajona... por cierto como va todo