viernes, abril 01, 2005

Cabeza de balón.

Al fín caí por mis propias palabras. Sólo recuerdo que hace unas 3 semanas atrás a la hora de la comida, cuando algunos compañeros hablaban de fútbol, decidí integrarme y hablar de fútbol. Mi comentario se basó en una plática de vapor que escuché un día anterior. En dicha plática un hombre grande daba puntos de vista muy racionales sobre por qué México perdería frente a los gringos. Al día siguiente a la hora de la comida decidí afirmar que México perdería frente a los gringos el próximo partido. Lo que no contaba era que el próximo partido era muy próximo en realidad y que iba ser en México. Los compañeros de trabajo, según yo, burlonamente preguntaron si apostaba mi cabellera. A lo cual yo respondí confiadamente un sí. Dos semanas después, el lunes después del partido empecé o empezé a ser acosado por quienes escucharon mi famosa apuesta. Y el viernes llevaron una rasuradora electrica - Pondré fotos más adelante -, anunciaron el espectáculo después de la comida y sobrevino la trasquilada en público. No soy una persona que apueste a la ligera, pero menos mal que no dije mi frase clásica: Si no pasa x cosa, me suicido, pues de seguro en lugar de rasuradora me hubieran asistido con cianuro o una cuerda. Aun así no dejaré de gozar con mis palabras a la ligera... bah, faltaba más.

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