martes, marzo 22, 2005

.... Un día de marzo divisible por la la suerte.

Febo decadente brilla
sus rubios cabellos reposan en mi pecho
el agua fria refresca un inicio
me recuerda la candidez del equinoccio

Ha sido un sueño
bajo las falanges de una diosa
bajo las nubes negras y tormentosas

Es el placer de estar enamorado
sulfurado y atontado
por tener que usar un medio lejano
para decir a Euridice no enferméis amada mía
pues enferma las estrellas se ocultan, el sol desfallece y la luna mengüa.

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